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Sociedad

La carretera más peligrosa del Perú: dónde está el trayecto mortal que desafía a conductores y ha cobrado varias vidas

El tramo que conecta Ayacucho y Junín se ha convertido en una de las vías más peligrosas del Perú. Sus curvas cerradas, el desgaste del pavimento y los constantes derrumbes han sido responsables de múltiples tragedias.

La carretera entre Ayacucho y Junín es considerada la más peligrosa del Perú debido a su estrechez, curvas mortales, derrumbes frecuentes y falta de seguridad, convirtiéndola en un trayecto donde cada viaje es un riesgo de vida. Foto: compisición LR
La carretera entre Ayacucho y Junín es considerada la más peligrosa del Perú debido a su estrechez, curvas mortales, derrumbes frecuentes y falta de seguridad, convirtiéndola en un trayecto donde cada viaje es un riesgo de vida. Foto: compisición LR

En los Andes peruanos, una carretera ha forjado su reputación como un desafío mortal para transportistas y pasajeros. La vía que une Ayacucho con Junín, angosta y sinuosa, recorre un paisaje imponente pero letal. La falta de medidas de seguridad, la precariedad del asfalto y el peligro constante de derrumbes convierten cada viaje en una prueba extrema.

Los accidentes en este tramo del Perú han sido constantes y fatales. La ausencia de señalización, la neblina persistente y el paso frecuente de camiones de carga crean una combinación de factores de riesgo que han cobrado la vida de decenas de personas. Pese a esto, la ruta sigue siendo utilizada por cientos de conductores que enfrentan, día tras día, un trayecto que podría convertirse en el último.

¿Dónde queda la carretera de la muerte en Perú?

Ubicada en el corazón de los Andes, la carretera que enlaza Ayacucho con Junín se ha consolidado como una de las más peligrosas del Perú. Este tramo atraviesa terrenos montañosos, donde las elevaciones abruptas y los precipicios sin protección son una amenaza latente.

El trayecto, caracterizado por sus curvas cerradas y el deterioro del pavimento, es una ruta esencial para el transporte de mercancías y pasajeros. Sin embargo, su infraestructura deficiente y la falta de mantenimiento han convertido a este camino en un escenario de constantes tragedias. La presencia de cruces y capillas al borde del camino es un recordatorio de las vidas que se han perdido en el intento de cruzarlo.

Un camino sin margen de error: el peligro de la vía entre Ayacucho y Junín

La geografía accidentada de esta carretera no deja espacio para maniobras imprecisas. En muchos sectores, apenas hay espacio para un solo vehículo, lo que obliga a los conductores a extremar precauciones. A un lado, un imponente muro de roca cierra cualquier oportunidad de escape; al otro, un abismo sin barreras de seguridad marca la diferencia entre la vida y la muerte.

Los camiones de carga, que transitan constantemente por esta ruta, apenas dejan margen para otros vehículos. En cada curva ciega, el riesgo de un choque frontal aumenta exponencialmente. La estrechez de la vía, combinada con la imprudencia de algunos conductores y el exceso de velocidad, ha sido responsable de incontables tragedias.

Condiciones climáticas que aumentan el riesgo de accidentes

Las lluvias intensas que se presentan entre diciembre y marzo agravan aún más la situación. Durante esta temporada, el terreno se vuelve resbaladizo, aumentando el riesgo de deslizamientos de tierra que pueden sepultar vehículos o bloquear completamente la vía.

La neblina densa reduce la visibilidad a niveles críticos. En algunos tramos, los conductores dependen únicamente del sonido de los claxons para advertirse entre sí. La falta de iluminación y señalización contribuye a que cada kilómetro recorrido en esta carretera sea un desafío de supervivencia.

Las precipitaciones también generan erosión en la superficie del camino, aumentando la presencia de baches y zonas inestables. En muchas ocasiones, los derrumbes dejan a los viajeros atrapados durante horas o incluso días, esperando a que las autoridades despejen la vía. Sin embargo, los esfuerzos de mantenimiento han sido insuficientes para garantizar la seguridad de quienes se ven obligados a recorrerla.

¿Por qué los conductores siguen usando esta ruta peligrosa?

A pesar del peligro inminente, esta carretera sigue siendo una de las más transitadas de la región. Su ubicación estratégica y la falta de rutas alternas hacen que transportistas y pasajeros la prefieran sobre otras opciones más largas y seguras.

Los camiones que transportan productos agrícolas y materiales de construcción encuentran en este tramo la forma más rápida de llegar a sus destinos. Del mismo modo, los autobuses de transporte público continúan operando en esta ruta debido a la demanda de los viajeros que necesitan desplazarse entre Ayacucho y Junín.

Las autoridades han realizado intervenciones en algunos sectores críticos, colocando barreras de seguridad y ampliando ciertas curvas. Sin embargo, el deterioro de la infraestructura y la falta de inversión en seguridad vial siguen siendo una preocupación constante.