Este es el mejor método para desinfectar fresas y conservarlas por más tiempo: sin vinagre ni bicarbonato
Las fresas son una de las frutas más delicadas y propensas a la descomposición rápida. Sin embargo, existe una técnica efectiva para desinfectarlas y prolongar su frescura sin necesidad de utilizar productos químicos agresivos.

Las fresas destacan por su sabor y valor nutricional, pero su fragilidad las convierte en una de las frutas con menor vida útil. En cuestión de días, pueden perder firmeza, desarrollar moho o adquirir un aspecto poco apetecible. Para evitar que se deterioren rápidamente, muchas personas recurren al vinagre o al bicarbonato de sodio para desinfectarlas, pero estos productos pueden alterar su sabor o textura.
Existe un método alternativo que permite eliminar bacterias y hongos sin afectar la calidad de las fresas: la termoterapia. Esta técnica, que emplea agua caliente a una temperatura controlada, no solo desinfecta la superficie de la fruta, sino que también ayuda a prolongar su frescura en la nevera durante más tiempo. A continuación, te explicamos en qué consiste y cómo aplicarla correctamente.
¿Cuál es la mejor forma de desinfectar las fresas?
El lavado convencional con agua corriente no siempre es suficiente para eliminar los microorganismos presentes en la superficie de las fresas. Estos pueden provocar su deterioro prematuro y representar un riesgo para la salud. Aunque el vinagre y el bicarbonato son opciones populares para desinfectar frutas, no siempre son la mejor alternativa, ya que pueden dejar residuos que alteran su sabor y textura.
La termoterapia se ha convertido en una solución eficaz y segura para desinfectar fresas sin necesidad de productos químicos. Consiste en sumergirlas en agua caliente a una temperatura específica durante un corto período de tiempo, eliminando así la mayoría de los microorganismos sin dañar la fruta. Este procedimiento es rápido, accesible y permite conservar las fresas frescas en la nevera por más de siete días sin afectar su calidad.

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¿Qué es la termoterapia y por qué funciona?
La termoterapia es un método que utiliza temperaturas controladas para reducir la presencia de microorganismos en los alimentos. Su efectividad radica en la capacidad del calor para eliminar bacterias, hongos y residuos de pesticidas que pueden encontrarse en la superficie de las frutas.
Beneficios de la termoterapia en fresas:
- Elimina bacterias y mohos: La principal causa del deterioro de las fresas son los microorganismos que proliferan en su superficie. La termoterapia destruye estos agentes sin necesidad de químicos adicionales.
- Reduce los residuos de pesticidas: Algunos compuestos utilizados en la agricultura pueden degradarse con el calor, haciendo que la fruta sea más segura para el consumo.
- Prolonga la frescura: Al eliminar los microorganismos responsables de la descomposición, las fresas pueden mantenerse en buen estado durante más de una semana en refrigeración.
Este proceso, utilizado en la industria agroalimentaria para alargar la vida útil de ciertos productos, es una excelente alternativa para aplicar en casa de manera sencilla y efectiva.
Paso a paso: cómo desinfectar y conservar fresas frescas por más tiempo
Para aplicar correctamente la termoterapia en las fresas y garantizar su desinfección sin alterar su calidad, sigue estos pasos:
Materiales necesarios: Agua limpia, termómetro de cocina, recipiente grande, colador o escurridor, papel de cocina, recipiente con tapa o papel film
Instrucciones:
- Calentar el agua: Llena un recipiente grande con agua caliente a una temperatura de 50-60 °C. Si no cuentas con un termómetro, puedes comprobar la temperatura con el método tradicional: el agua debe estar caliente, pero no lo suficiente como para causar quemaduras al sumergir un dedo durante un segundo.
- Sumergir las fresas: Coloca las fresas en un colador y sumérgelas en el agua caliente durante 30 segundos. Esto permitirá eliminar bacterias y hongos sin dañar la fruta.
- Enfriar inmediatamente: Tras el baño de agua caliente, pasa las fresas bajo agua fría o colócalas en un recipiente con hielo durante 1 minuto. Este paso es esencial para detener el efecto del calor y evitar que las fresas se ablanden.
- Secar completamente: Extiende las fresas sobre papel de cocina absorbente y sécalas con toques suaves. Asegúrate de que no quede humedad, ya que esto puede favorecer la aparición de moho.
- Almacenarlas correctamente: Guarda las fresas en un recipiente hermético o cúbrelas con papel film antes de colocarlas en la nevera. Es recomendable almacenarlas en la zona destinada a frutas y verduras para prolongar su frescura.