El antiwokismo peruano y las mujeres, por Las Tejedoras


(*) Por María Elena González Azurín, ciudadana activa.

En los últimos años, el Perú ha importado tendencias ideológicas extranjeras sin mayor reflexión, desde el neoliberalismo radical de los 90 hasta el negacionismo científico y la narrativa "woke". Estas ideas, lejos de fomentar un debate informado, han contribuido a una creciente polarización.

El término woke, que en su origen representaba la toma de conciencia sobre las injusticias sociales, ha sido tergiversado en el país. Se ha convertido en un arma retórica utilizada por sectores conservadores para desacreditar cualquier lucha por derechos e inclusión.

El avance del antiwokismo representa una amenaza directa para las mujeres. La lucha por la equidad de género ha sido catalogada como una "imposición ideológica", minimizando los esfuerzos por cerrar brechas salariales, garantizar el acceso a derechos reproductivos y erradicar la violencia de género. En un país donde siete de cada diez mujeres han sufrido algún tipo de violencia y donde la participación femenina en espacios de poder sigue siendo limitada, rechazar las políticas de inclusión perpetúa la desigualdad.

Grupos conservadores están promoviendo una campaña de boicot contra empresas peruanas que impulsan la diversidad y la inclusión, instando a los consumidores a dejar de comprar sus productos. Con el argumento de rechazar una supuesta "imposición ideológica", intentan desacreditar cualquier esfuerzo por fomentar la equidad. Sin embargo, esta postura ignora que la discriminación sigue siendo una barrera real para miles de peruanos, especialmente para las mujeres.

El antiwokismo en el Perú es una defensa del statu quo, una reacción instintiva contra cualquier intento de cambio. Pero resistirse a la igualdad no hará que desaparezca.

En lugar de debates estériles, necesitamos hablar de desigualdad con datos y propuestas concretas, protegiendo las políticas de diversidad e inclusión adoptadas por las empresas que han contribuido con su empleabilidad (igualdad salarial, cuota de género), construyendo un camino hacia una sociedad más justa e inclusiva para todos, especialmente para las mujeres.

Las Tejedoras

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Colectivo de mujeres diversas, desde diferentes trayectorias, tendencias políticas, territorios y experiencias, que se levantan en voz unida con el objetivo común de rehabilitar la esperanza en la construcción del país. Se comprometen y convocan a un diálogo abierto, y a tejer lazos para contribuir a un proyecto democrático que impidan que el autoritarismo y la corrupción se apoderen de las instituciones.