Dina Boluarte y la instrumentalización del género, por Las Tejedoras


(*) Ana Cristina Neyra Zegarra, ex Ministra de Justicia y Derechos Humanos.

El 8M llegó con retrocesos. Mansplaining para enseñar a definir lo que es ser mujer. Una Presidenta que usa el género para victimizarse frente a protestas, investigación periodística o denuncias. Solo enfocada en lo superficial. En un país con pocas mujeres en puestos ejecutivos (solo 3 ministras, 2 gobernadoras, 7% de municipios a cargo de mujeres), ¿una Presidenta con estas características afectará la preferencia por candidatas? Una que pretende invisibilizarnos y quitar el Ministerio de la Mujer autónomo.

Lo peor es que olvida enfocarse en la agenda pendiente para garantizar derechos: discriminación, mayor vulnerabilidad a pobreza, brecha salarial, mayor propensión a informalidad y precariedad laboral, dificultad para trabajo y ascenso sin leyes con apoyo a las labores de cuidado, violencia de género.

Desde Tejedoras, con nuestras diferentes miradas, trabajamos para contribuir en esta agenda. Hace poco, escuchamos los testimonios de Natalia Manso y Paula Vélez, quienes nos contaron sobre el acoso judicial. Una forma de violencia con nombre dado por un informe de la Defensoría y caracterizado en un amicus del profesor Renato Constantino.

Es el abuso de los mecanismos judiciales para afectar emocional y económicamente, generalmente a mujeres, que aprovecha su situación de vulnerabilidad, y en el que juegan un rol central los operadores de justicia (con retrasos no justificados, corrupción, uso de estereotipos o falta de adopción de medidas de protección).

Hace poco, Epicentro difundía un reportaje de cómo un psicólogo del Instituto de Medicina Legal incluía preguntas de contenido sexual contra Paula. ¿Puede justificarse vulnerar así la intimidad? Natalia y otras mujeres deben afrontar este abuso y constante litigio. ¿No es el acoso judicial y los otros temas de esta agenda pendiente lo que merecería ser la prioridad?

Las Tejedoras

Las Tejedoras

Colectivo de mujeres diversas, desde diferentes trayectorias, tendencias políticas, territorios y experiencias, que se levantan en voz unida con el objetivo común de rehabilitar la esperanza en la construcción del país. Se comprometen y convocan a un diálogo abierto, y a tejer lazos para contribuir a un proyecto democrático que impidan que el autoritarismo y la corrupción se apoderen de las instituciones.