El patrimonio cultural y natural de la patria: preservar y no destruir, por Manuel Rodríguez Cuadros


El Perú contemporáneo es la síntesis de la evolución del Estado y la sociedad en un territorio y medio geográfico megadiverso, que sus habitantes comparten desde hace más de cinco mil años. A partir de esa interrelación hombre-medio ambiente se desarrollaron diversas formas de organización social, económica y política, en el contexto de una casi permanente pluralidad étnica y cultural. En ese largo proceso se ha ido constituyendo la Nación peruana. Con dificultades para someter, reordenar y aprovechar un medio geográfico difícil, a veces hostil a la vida humana. Pero también, a partir de la presencia europea (siglo XVI) y durante la República, con dificultades para consolidar la Nación, por la existencia de un Estado y una estructura del poder político, económico, social y cultural fraccionada, desigual y discriminatoria.

Antes que una ausencia de Nación, en el proceso histórico peruano contemporáneo ha existido una fragmentación de la identidad nacional. A la visión andina del Perú se opuso la concepción costeña de la patria. Y a la percepción de las élites y los sectores dominantes de la sociedad, la adhesión y las identidades nacionales de las mayorías nacionales, urbanas y rurales. La patria se sentía o no se sentía a partir de las identidades de las clases sociales y del origen étnico dominante (europeo o indígena). En un país plenamente mestizo desde el hecho colonial.

En las últimas décadas, especialmente a partir de mediados de los setenta, esa realidad fraccionada de la cuestión nacional se ha ido modificando. Las reformas estructurales que tuvieron lugar a la época, especialmente en el ámbito rural, unidas al masivo movimiento migratorio de la sierra a la costa, especialmente a Lima, el desborde popular urbano y el impacto de la revolución digital y de las comunicaciones en la conciencia social, han afirmado un proceso aún inacabado de integración y consolidación de la entidad nacional del Estado y la sociedad.

Se trata de una evolución social compleja y contradictoria en la que la visión del Perú de cada sector social o étnico fraccionado se articula con factores identitarios comunes. El más obvio compartir y organizar la vida y la coexistencia social en el mismo territorio, desde hace más de cinco mil años de historia civilizada. Pero, sobre todo, la cultura peruana, diversa y múltiple es el gran factor de la cohesión nacional. Las expresiones culturales comunales, locales y regionales, en su propia pluralidad se comprenden más que nunca como creaciones que se integran en un ser identitario nacional-peruano

El patrimonio cultural diverso, material e inmaterial y el patrimonio natural, han sido y son aún dentro de los procesos fraccionados de construcción del Estado y la sociedad en el Perú, un factor transversal de la conciencia y la identidad nacional. Y son, también, crecientemente un recurso de los pueblos para mejorar sus niveles de vida y bienestar.

Ha contribuido de manera determinante a este proceso el haber creado y construido en el devenir histórico -como pocas sociedades y Estados en el mundo- una multiplicidad de expresiones culturales, materiales e inmateriales, propias del genio creador humano, que dieron origen a una de las grandes civilizaciones que hacen parte de la evolución de la humanidad.

Hay varias maneras de ver el mapa del Perú. Las imágenes de la geografía y la división política son las más usuales y comunes. Muestran de alguna manera lo obvio. Hay imágenes más heterodoxas de la cartografía peruana. La de la densidad de la población, por ejemplo. Allí se nota dramáticamente el desequilibrio físico-social del Perú. Cerca de un tercio de la población (28.93%) vive en la provincia de Lima, un espacio que solo es el 0.22% del territorio nacional (2,811.65 Km2). Otros mapas dicen mucho sobre la riqueza del Perú como territorio y como sociedad. El de los recursos mineros cubre casi todo el territorio de la costa y de la sierra. Más del 14% del territorio está concesionado a empresas mineras.

Pero hay un mapa que sí cubre todo el territorio nacional, y en el que no existe un desequilibrio físico-cultural. Es el mapa de las áreas arqueológicas y sitios del patrimonio cultural, material, inmaterial y natural. La riqueza del patrimonio cultural peruano está presente con una densidad intensa en todo el territorio nacional. Porque allí donde no existe población, están los paisajes y parques naturales que forman parte de ese patrimonio.

Esa riqueza es propia también del patrimonio natural. Cuando el sabio Antonio Raimondi decidió emprender su periplo de investigación científica en las Américas, estudió cada uno de los países sudamericanos, para elegir el que debía concentrar sus estudios e investigaciones. Eligió el Perú, por “…su proverbial riqueza, su variado territorio que parece reunir en sí, en los arenales de la costa, los áridos desiertos del África; en las dilatadas Punas, las monótonas estepas del Asia; en las elevadas cumbres de la Cordillera, las frígidas regiones polares; y en los espesos bosques de la Montaña, la activa y lujosa vegetación tropical…”.  Los bienes naturales del Perú, en un número amplio, tienen características, elementos y realidades geográficas y paisajísticas, cuyos valores exceden un significado nacional y regional y se proyectan evidentemente hacia el mundo con un valor universal excepcional.

Entre la diversidad y la riqueza cultural de la historia antigua del Perú y sus características geográficas y diversidad biológica, existe una relación de mutuo condicionamiento. El estado prístino, las estructuras sociales, el ordenamiento de la economía, las expresiones culturales, el desarrollo de los conocimientos y la ciencia y tecnología en el antiguo Perú, se explican en gran medida por el medio geográfico. También plural y singular.

En el mundo, a lo largo de los siglos, se ha afirmado esta visión del Perú como un centro de antiguas civilizaciones y un epicentro múltiple y dinámico de expresiones culturales tradicionales que se mantienen y desarrollan en el tiempo, y que se expresan en las diversas regiones del país como cultura viva y actual. La marca Perú -más allá de coyunturales estrategias de marketing- en el conocimiento, la información y el imaginario de las poblaciones y los turistas del mundo es esa imagen del Perú cultural, de sus antiguas civilizaciones, del legendario imperio del Tahuantinsuyo, a la que se suma crecientemente la idea del Perú como geografía múltiple y diversa.

Preservar y no destruir:  esa es la tarea de la gestión de la cultura y el turismo en el Perú. Y es posible lograrlo. Las industrias turísticas y las políticas nacionales en ese sector deben concebirse y aplicarse en el contexto de las obligaciones de preservación contenidas en la Convención del Patrimonio Mundial de 1972. Deben responder a una estrategia sostenible de desarrollo económico a nivel local, regional y nacional, como lo reconocen y postulan la Organización Mundial del Turismo y la UNESCO. Los gobiernos, las empresas y los operadores turísticos deben guiar sus    acciones con plena conciencia de que el turismo sostenible puede jugar un papel decisivo en la preservación del patrimonio cultural y natural de la humanidad. Por el contrario, un turismo orientado por percepciones coyunturales y erradas, basadas únicamente en  el mercantilismo,  resulta autodestructivo.

La población y las economías familiares y empresariales dependientes del turismo, así como los gobiernos locales, provinciales, regionales y el Estado central,  deben comprender que su principal competitividad en el mercado es la preservación del patrimonio cultural y natural.  Hay tareas pendientes. Urgentes. Especialmente detener el deterioro del patrimonio en Ollantaytambo, el Valle Sagrado de los Incas y frenar  la barbarie destructora de la minería y la tala ilegal, que matan cotidianamente a la naturaleza.

Manuel Rodríguez Cuadros

Exministro de RREE. Jurista. Embajador. Ha sido presidente de las comisiones de derechos humanos, desarme y patrimonio cultural de las Naciones Unidas. Negociador adjunto de la paz entre el gobierno de Guatemala y la guerrilla. Autor y negociador de la Carta Democrática Interamericana. Llevó el caso Perú-Chile a la Corte Internacional de Justicia.