Aquí vamos de nuevo. No queda mas que denunciar y persistir. Otra vez el Congreso arrasa con las mas elementales libertades que nos garantiza la Constitución. Esta vez es el derecho de asociación. Si usted se asocia, para cualquier causa y recibe financiamiento internacional tiene que pedirle permiso al gobierno para cada proyecto y actividad. Permiso. Autorización previa. Ha leído bien. Se ha instaurado, por ley, la censura. ¿No se ha enterado?
Le copio para que lo lea despacio: “Articulo 21, b. Infracciones graves: 4. Ejecutar los recursos de la Cooperación Técnica Internacional sin la conformidad previa de la APCI”. La reiterancia es considerada falta muy grave y su sanción es la cancelación del registro, sin perjuicio de la disolución judicial. En el camino, por no someterte a la censura previa, la multa puede ser de hasta 500 UITs. (2,675,000 soles).
En el articulo 4, inciso u, se señala: “La APCI tiene las siguientes funciones: dar conformidad previa a la ejecución de planes, proyectos o actividades registradas por los organismos que ejecutan la cooperación técnica internacional …” ¿Bajo que criterios? No se dice. La agencia peruana de cooperación internacional (APCI), dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores, no solo se apropia del destino de fondos ajenos (no son del Estado peruano) sino que, además, puede prohibir su uso a gusto del gobierno y del pacto parlamentario.
Así, por ejemplo, si Transparencia tiene un financiamiento internacional para observación electoral y al gobierno no le gusta, se le prohíbe usarlo. ¿Se imagina usted tener que pedir permiso para desarrollar cualquier plan, proyecto o actividad? Esa es la dictadura mas abyecta. Han convertido a la APCI en la Gestapo de la libertad de asociación.
Pero no queda ahí la cosa. Nos adelantan cuales son algunas de las activades que van a prohibir. Es falta grave “entre otras”, usar los recursos “para asesorar, asistir o financiar, de cualquier forma, o modalidad acciones administrativas, judiciales o de otra naturaleza, en instancias nacionales o internacionales, contra el Estado Peruano”. Estos miserables congresistas han dejado sin defensa legal gratuita a los más pobres del Perú que litigan por la violación de sus derechos fundamentales, ante cualquier instancia. Los han reventado de un mazazo. A todos.
Yo esperaba esto de un gobierno de Vladimir Cerrón. Pero la coalición de Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga, los Acuña, los Luna y los Boluarte han sacado a relucir lo peor del autoritarismo para copiar recetas populares en Nicaragua o Venezuela.
¿Qué hacer? ¿Cómo resistir tanto abuso? Primero, con la Constitución en la mano. Han violado en un solo texto la libertad de asociación, la libertad de expresión sin censura previa y el acceso universal a la justicia. Pero, además, han confiscado el uso de recursos ajenos, en una forma de expropiación moderna que atenta contra todas las garantías de un mercado libre (que aborrecen). Cada uno de los miles de afectados tiene que interponer una acción de amparo, con su respectiva cautelar, para resistir al menos un año.
Interponer una acción de inconstitucionalidad, a través de los colegios de abogados del Perú, es el camino lógico. Pero tenemos un Tribunal Constitucional enemigo de la Constitución y podría (como ha pasado con la cuestión de confianza o la Sunedu) santificar este atropello. No les falta razón a los que confían más en el Poder Judicial, que pese a todos los ataques que viene sufriendo junto con el Ministerio Público, viene aguantando lo poco que nos queda de derechos constitucionales.
Conjuntamente con la defensa jurídica esta la defensa política. Si bien es cierto que Congreso y Ejecutivo son extremadamente impopulares, cuentan con la enorme apatía y desinterés que toda la política genera en la inmensa mayoría de peruanos. Después de la pandemia, ante un Estado que no hizo nada o muy poco por sus ciudadanos, estos resuelven sus problemas “a pesar de” su presencia. No les interesa ni votar. Y esa es la gran ventaja que nos lleva el autoritarismo. Cuentan con la desidia popular, la alimentan y la nutren.
Por eso es por lo que tener 50 partidos es la estrategia del pacto de gobierno. Pasar la valla del 5% será para muy pocos, mientras mas votos se pierdan en la fragmentación. Y esos pocos, que, si pasen, con representaciones mínimas, se repartirán el Congreso para seguir haciendo lo mismo que hacen hoy. En las elecciones del 2021 solo 4 de cada 10 electores termino representado en el Congreso. Con el actual esquema, probablemente 2 de cada 10. A eso apuestan los 9 partidos con bancada en el Congreso. La treta está aquí, a la vista de todos, con las PASO eliminadas. No es extraño que comiencen ya sus campañas reeleccionistas al Senado, pese a todas las denuncias que tienen encima y el descrédito que los acompaña. Necesitan que nadie aglutine mayorías y cuentan con la eliminación (a través del juicio político inhabilitante) de todo adversario.
Mientras tanto, a más averigua la prensa sobre la “rinoplastia” (¿tendrá la señora presidenta la nariz en el ombligo?) o sobre los testigos de las influencias del ministro Santibañez o acerca de los dislates de López Aliaga, Acuña o Fujimori, más amenazas a la libertad de expresión hay. En enero asesinaron a Gastón Medina, periodista de Ica y hasta hoy no hay nadie detenido. Las amenazas y campañas de desprestigio no paran y las podrán ver en los comentarios en redes a esta misma columna. Es diario y brutal, en especial si tienes la doble condición de periodista y mujer. Pero a esto se suma una nueva ley para aumentar a 5 años la pena por difamación e imponernos condiciones de rectificación que parecen la franja publicitaria del demandante. Eso, aprobado en primera votación esta semana, será ley, no lo duden.
Tiempos recios, demandan medidas y personas recias. A seguir peleando, denunciando, defendiendo. Nada nos ha sido regalado y generaciones de peruanos, que nos antecedieron, han luchado por su libertad y por la nuestra. Encontremos fuerza en nuestra historia. Nadie se puede quedar callado. Nadie puede permanecer indiferente cuando le están robando su futuro. No defraudemos a nuestros antepasados que creyeron en la promesa de la república.
¡Que viva la libertad! #PorEstosNo
Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia Comparada por laUniversidad de Texasen Austin. También ha seguido cursos en la Facultad de Humanidades, Lengua y Literatura de laPUCP. Einsenhower Fellowship y Premio Jerusalem en el 2001. Trabajó como abogada de 1990 a 1999 realizando su especialización en políticas públicas y reforma del Estado siendo consultora delBIDy delGrupo Apoyoentre otros encargos. Desde 1999 se dedica al periodismo. Ha trabajado enradio, canales de cable, ytelevisiónde señal abierta en diversos programas de corte político. Ha sido columnista semanal en varios diarios.