Actos médicos por “no médicos”, por Percy Mayta-Tristán

Proteger el acto médico y derogar las leyes de reconocimiento de “profesión médica” es una necesidad para la seguridad de los pacientes y para evitar el intrusismo.

El viernes 31 se realizó una marcha médica en defensa de la seguridad del paciente y del acto médico. Más de mil médicos de diferentes hospitales del país, convocados por el Colegio Médico del Perú, llegaron al Congreso para reafirmar la necesidad de cambiar una ley que permite a los odontólogos hacer “actos médicos”.

En la atención de salud participan diferentes profesiones, como la medicina, enfermería, odontología, obstetricia, tecnología médica y algunas ramas de la nutrición, psicología, biología y química farmacéutica, entre otras. Cada profesión tiene competencias para las cuales se ha formado y, como tal, responsabilidades en su interacción con los pacientes.

Esta interacción y responsabilidad del médico con el paciente se conoce como acto médico. El acto médico no solo requiere tener el conocimiento sobre el uso de ciertos tratamientos farmacológicos o la destreza para un procedimiento quirúrgico, ya que, bajo esta lógica, en mayor o menor medida todo profesional de la salud realizaría uno o más “actos médicos”. El acto médico implica la atribución y responsabilidad de evaluar clínicamente a la persona de forma integral (todos los sistemas morfofuncionales), valorar la necesidad, pertinencia y riesgo de las alternativas terapéuticas e intervenciones, así como afrontar las complicaciones eventuales derivadas del mismo, dentro o fuera del espacio de intervención.

Por ello, los médicos cirujanos en el Perú tienen una formación y un perfil profesional distintos a los de otras profesiones, lo que se refleja en los siete o más años de estudios de pregrado para obtener su título. Para especializarse, realizan programas de residencia médica que duran entre tres y cinco años, según la especialidad, y en algunos casos hacen subespecialidades que duran dos o tres años adicionales a la especialidad básica (por ejemplo, dos años de neonatología luego de tres años de pediatría). Ninguna otra profesión en el Perú ni a nivel global tiene más años de estudio que la medicina.

Desde hace varios años, algunas profesiones de la salud han logrado, vía ley del Congreso, su reconocimiento como “profesión médica”, término que, a mi criterio, no tiene sentido, pues, como mencioné, todos somos profesionales de la salud y los únicos con “profesión médica” somos aquellos que estudiamos siete años para obtener el título de médico cirujano. Luego, siguiendo esa misma lógica, han modificado la ley para que sus actos con los pacientes se denominen “actos médicos”.

¿Por qué un tema aparentemente semántico importa? Porque esto permite a un grupo de personas de estas profesiones de la salud (odontología y obstetricia) hacer intrusismo médico, es decir, realizar actividades que no son parte de sus competencias. Bajo estos términos, pueden tener una estrategia de defensa legal contra potenciales denuncias de ejercicio ilegal de la medicina.

Es fácil encontrar ejemplos de ello. Pueden escribir hoy en Google "bichectomía + Lima" y verán un sinnúmero de odontólogos que ofrecen servicios de esta cirugía, que es competencia de los cirujanos plásticos o de cabeza y cuello, quienes estudian diez años para ello. Además, si exploran más en esos perfiles, apreciarán que ofrecen diversas cirugías y procedimientos estéticos, como blefaroplastia, rinomodelación, lipopapada, bótox, entre otros, que no forman parte de sus competencias profesionales en el Perú.

También pueden verificar que algunos “obstetras no médicos” tienen en sus sellos el término “profesión médica”, con el cual se hacen pasar por médicos gineco-obstetras, quienes tienen más de diez años de formación, para realizar procedimientos y tratamientos que no se encuentran en el perfil de sus competencias profesionales.

Proteger el acto médico y derogar las leyes de reconocimiento de “profesión médica” es una necesidad para la seguridad de los pacientes y para evitar el intrusismo.

Finalmente, es importante recalcar que la atención y seguridad del paciente se logran con la participación de todos los profesionales de la salud, donde todos son importantes, pero cada uno debe actuar dentro de las competencias para las cuales ha sido formado.

Percy Mayta-Tristán

Ciencia Abierta

Lima, 1981. Director de Investigación de la Universidad Científica del Sur. Médico sanfernandino, investigador RENACYT, docente universitario, editor científico, acuarófilo, papá gatuno y compañero de vida de Daniel. Cuenta con más de 100 publicaciones científicas en Scopus, miembro del Comité de SciELO Perú.