Opinión

Volvieron los dinosaurios

Universidades tendrán la libertad de abrir programas y facultades sin control.

Editorial
Editorial

La Sunedu dejó atrás su rol supervisor de la calidad y el control que desplegó desde su creación. A partir de la intervención en la que jugó un rol fundamental el gobierno de Dina Boluarte, ahora es el aliado que necesitaban los negocios universitarios.

A partir de la fecha, la creación de nuevos programas de estudios y de facultades correrá a cargo de la propia universidad y solo se tendrá que mantener informada a la Sunedu, con posterioridad. O sea, un acto meramente administrativo.

Desde el 2014, con la creación de la Sunedu, se establecieron estándares de calidad de obligatorio cumplimiento, para obtener el licenciamiento de las universidades, tanto públicas como privadas. Se necesitaba autorización expresa de la Superintendencia educativa para gestionar y aprobar la creación de nuevas facultades, programas de maestría y cursos de especialización.

Estos criterios buscaban garantizar la calidad de la educación para los jóvenes y los padres de familia, quienes habían sido engañados por décadas, con estudios que no guardaban ninguna relación con la oferta efectuada y aún menos, estaban lejos de alcanzar los estándares internacionales.

Bajo la administración de las propias universidades que se hacían así juez y parte, el negocio educativo prosperó en desmedro de la calidad y del bolsillo de los padres de familia.

La contrarreforma educativa que contó con el aval del gobierno de Dina Boluarte y la complicidad del Legislativo, en el que se dieron la mano el fujimorismo y el cerronismo, logró su cometido al quitarle poder a la Sunedu y permitir el retorno de los dinosaurios, como parte mayoritaria de su directiva.

Bajo esta nueva composición de la Sunedu se está volviendo a la actitud complaciente y a la vista gorda como tarea. Según el último comunicado, solo hay obligación de comunicar toda iniciativa educativa, una vez que ya esté operativa.

Es decir, la calidad es lo último que importa, con todo lo que eso implica en una oferta educativa llena de estafas y de irregularidades, como las existentes antes del 2014. No hay que olvidar que precisamente se creó Sunedu para acabar con los centros universitarios en los segundos pisos de los chifas.