Fiscalía de Brasil denuncia a Jair Bolsonaro por intentar golpe de Estado contra el presidente Lula da Silva
El líder de extrema derecha, Jair Bolsonaro, es acusado de conspirar para anular su derrota electoral, enfrenta cargos que podrían sumarle una condena de 43 años de prisión.
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Este martes 18 de febrero, la Fiscalía General de Brasil presentó una denuncia contra el expresidente Jair Bolsonaro por presunta conspiración para intentar un golpe de Estado contra el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, luego de perder las elecciones de 2022, según informaron fuentes oficiales. El líder ultraderechista fue acusado de "encabezar" la trama golpista en un documento enviado por la Fiscalía a la Corte Suprema, en el cual también se imputó a otras 33 personas de su círculo cercano.
El Ministerio Público indicó en un comunicado que los 34 denunciados enfrentan cargos por "tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho", "organización para delinquir armada" y "golpe de Estado", entre otros delitos. El Supremo ahora decidirá si acepta la querella presentada por el fiscal general, Paulo Gonet, y si procesa al expresidente (2019-2022) y a los demás acusados, que incluyen a altos militares y exministros, por su supuesta implicación en la conspiración golpista.
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¿Por qué Bolsonaro es acusado de intentar un golpe de Estado?
La denuncia contra Jair Bolsonaro se basa en las investigaciones realizadas por la Fiscalía, que señalan que el exmandatario habría intentado socavar la autoridad de las instituciones democráticas para evitar que Lula da Silva asumiera el poder. Según la Fiscalía, Bolsonaro "promovió y alimentó una narrativa de fraude electoral que resultó en el asalto a las sedes gubernamentales en Brasilia".

Miles de seguidores de Bolsonaro tomaron las sedes de los 3 poderes en Brasil, en 2023. Foto: BBC.
Durante su mandato, Bolsonaro desacreditó el sistema electoral de Brasil, lo que sembró dudas sobre la legitimidad de las elecciones, incluso antes de que se celebraran. Su retórica en contra del sistema electoral, sumada a los llamados a movilizaciones de sus seguidores, fueron factores claves en la preparación del terreno para los ataques.
"La acusación es clara: Bolsonaro intentó movilizar a sus partidarios y a las Fuerzas Armadas en contra del gobierno de Lula, socavando la democracia", declaró un alto funcionario de la Fiscalía.
Así respondió Bolsonaro a las acusaciones
A lo largo de este proceso, Bolsonaro ha negado las acusaciones y ha intentado desviar la atención hacia los presuntos abusos cometidos por el gobierno de Lula. El exmandatario brasileño asegura que “las acusaciones son parte de una campaña para desprestigiar su imagen y evitar que se le permita regresar a la política brasileña”. En varias ocasiones, Bolsonaro ha argumentado que "sus declaraciones fueron malinterpretadas" y que "nunca tuvo la intención de incitar un golpe de Estado".
Sin embargo, el expresidente también ha sido señalado por incitar la violencia política y crear un ambiente de desconfianza hacia las instituciones democráticas de Brasil. Su estrategia de deslegitimar el sistema electoral y su constante negativa a aceptar la derrota electoral de 2022 han dejado cicatrices en el país, que aún se están sanando. Los seguidores de Bolsonaro, aunque en menor número, continúan apoyando la narrativa de fraude electoral, lo que representa una amenaza para la estabilidad política de Brasil.
"Las investigaciones revelaron la operación de ejecución de un golpe" en el que se contemplaba "incluso la muerte del presidente electo de la República (Luiz Inácio Lula da Silva) y su vicepresidente (Geraldo Alckmin), además de un juez" de la corte suprema, detalla la Procuraduría General de la República.
¿Qué impacto tiene esta denuncia en Brasil y la región?
El impacto de esta denuncia no solo afecta a Brasil, sino que también tiene repercusiones a nivel regional. En América Latina, el proceso judicial podría inspirar a otros países a tomar medidas contra expresidentes que intenten socavar los principios democráticos. Además, las tensiones internas en Brasil podrían dar lugar a nuevos conflictos políticos entre los seguidores de Bolsonaro y los de Lula da Silva, lo que complicaría aún más la gobernabilidad del país.
Para Brasil, una nación clave en América Latina, los próximos meses podrían determinar si la democracia puede mantenerse intacta o si las fuerzas políticas radicales seguirán ganando terreno. La situación también pondrá a prueba la solidez de las instituciones judiciales brasileñas y su capacidad para llevar a cabo un juicio imparcial e independiente, que garantice la justicia para todos los involucrados.