Esta moneda fue elegida la más sólida de América Latina en 2024: grandes economías de la región se depreciaron fuertemente
El tipo de cambio del sol peruano cerró el año en S/3,761 y registra un crecimiento del 1,5% en comparación con 2023. En contraste, monedas como el real brasileño y el peso mexicano experimentaron significativas depreciaciones.
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En 2024, el sol peruano se posicionó como la moneda más estable de América Latina, sobresaliendo en un contexto regional caracterizado por la depreciación de otras divisas. De acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), este resultado es fruto de la adopción de políticas monetarias sólidas y una gestión económica responsable.
La estabilidad del sol frente al dólar ha fortalecido la confianza de los inversionistas, consolidando a Perú como un destino atractivo para la inversión extranjera y evidenciando su capacidad de resistencia ante los retos de la economía global.
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En un contexto de fluctuaciones económicas y tensiones comerciales globales, el sol peruano mostró una notable solidez, cerrando el año en S/3.7610, lo que supone un aumento del 1,5% frente al cierre de 2023. Este desempeño contrasta con las depreciaciones observadas en monedas clave de la región, como el real brasileño y el peso mexicano.
Factores que respaldan la estabilidad del sol peruano
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha logrado mantener la fortaleza del sol peruano mediante su intervención en el mercado de divisas. Estas acciones, basadas en políticas monetarias eficaces, han sido clave para garantizar la estabilidad del tipo de cambio y evitar variaciones abruptas que podrían impactar negativamente en la economía nacional.

La confianza en la economía peruana se fortalece gracias a sus fundamentos macroeconómicos, como la baja deuda pública, una inflación moderada y un déficit fiscal controlado. Foto: Perú Info.
Además, Perú cuenta con fundamentos macroeconómicos sólidos, que incluyen una deuda pública baja, inflación moderada y un déficit fiscal controlado. Estos elementos generan confianza en la economía nacional, lo que a su vez refuerza la estabilidad del sol. La acumulación de reservas internacionales, que supera los US$75.000 millones, proporciona un respaldo significativo, lo cual permite al país enfrentar periodos de inestabilidad económica.
¿Cómo se desempeñaron las otras monedas de la región?
A pesar de los esfuerzos del Banco Central de Brasil, que en diciembre de 2024 introdujo aproximadamente US$33.000 millones en el mercado, el real brasileño sufrió una depreciación constante. Con una caída del 27,47%, la más marcada desde 2020, esta tendencia se atribuye a la incertidumbre fiscal y al fortalecimiento del dólar estadounidense.
Además, la desconfianza de los inversores en la política fiscal del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva contribuyó significativamente a esta caída, en marcado contraste con el comportamiento del sol peruano. El peso mexicano también experimentó una caída fundamental y registró su mayor depreciación anual en 16 años. La combinación de factores internos y externos ha llevado a una pérdida de confianza en estas monedas, contrastando con la estabilidad del sol peruano.
La fortaleza del sol peruano
La estabilidad del sol peruano en 2024 resalta la importancia de políticas monetarias efectivas y fundamentos macroeconómicos sólidos. A medida que otras monedas de la región enfrentan desafíos significativos, el sol se mantiene como un símbolo de resiliencia y confianza en la economía peruana.
Este logro destaca la capacidad del Banco Central de Reserva del Perú para gestionar eficazmente la inflación, fortalecer la confianza en los mercados y mantener una política fiscal prudente. Del mismo modo, la estabilidad del sol peruano ha sido clave para atraer inversiones extranjeras, ofreciendo certidumbre a los agentes económicos y protegiendo el poder adquisitivo de la población ante las incertidumbres económicas globales.

Perú se ha convertido en un entorno favorable para la inversión. Foto: Peru Retail.
El sol refleja su resiliencia mientras la región enfrenta retos como el incremento en el costo de vida, las tensiones políticas y la volatilidad en los precios de las materias primas. Este contexto destaca la necesidad de seguir promoviendo un entorno propicio para el crecimiento sostenible en Perú, fortalecer las instituciones económicas y diversificar la economía.
Es fundamental apostar por políticas públicas que incentiven la inversión en sectores estratégicos, fomenten tanto la innovación como el desarrollo tecnológico y prioricen la sostenibilidad ambiental como eje transversal. Además, la promoción de la cohesión social y la reducción de las brechas de desigualdad son pilares esenciales para consolidar una economía resiliente que responda a las necesidades de las futuras generaciones.