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La cantante peruana que combate la violencia contra la mujer a través de la música: “No lo hago para vender ni ganar dinero”

A la cantante y compositora nacional Elena Otero Valdés le tomó más de un año y medio crear su más reciente éxito, ‘Chacarera de las mujeres’, una canción por la que se endeudó para hacerla realidad.

Elena Otero Valdés tiene como objetivo que miles de personas coreen sus canciones. Foto: Composición LR/Youtube/Instagram.
Elena Otero Valdés tiene como objetivo que miles de personas coreen sus canciones. Foto: Composición LR/Youtube/Instagram.

A sus 51 años, la compositora peruano-mexicana Elena Otero Valdés, quien actualmente reside en Argentina, ha lanzado la pegajosa canción ‘Chacarera de las mujeres’ tras un año y medio de arduo trabajo. Su objetivo no es ganar dinero con su música, sino reivindicar los derechos de las mujeres que han sido vulneradas y violentadas en los últimos tiempos.

En una charla con La República, Elena Otero compartió detalles sobre cómo nació la idea de esta canción y todo lo que tuvo que vender y sacrificar para hacer realidad su proyecto.

- Esta canción, que has estado promocionando mucho en tus redes sociales y que se llama ‘Chacarera de las Mujeres’, ¿de qué trata?

- Es una canción que principalmente reivindica los derechos de las mujeres. En los últimos años, se ha tomado mayor conciencia sobre las violaciones a estos derechos, no solo en lo relacionado con el acceso al trabajo y la igualdad salarial, sino también en cuanto a la violencia que enfrentan. Hablamos de violencia psicológica, física y otros tipos de violencia, incluyendo los feminicidios

- ¿Cómo así nació la idea de crearla?

- Doy clases de música y, a lo largo de los años, he conocido a muchas mujeres que han sido víctimas de violencia. En particular, un día presencié una situación de acoso en la calle, algo que ocurrió de repente y que fue realmente impactante. Ese episodio quedó marcado en mi historia y se convirtió en la gota que colmó el vaso, lo que me llevó a componer esta canción.

En realidad, creo que no hay mujer que no haya vivido algún tipo de violencia. Como soy música y me dedico a componer, sentí la necesidad de escribir una canción sobre este tema. Quise que fuera una voz para las mujeres y para cualquier persona que se identifique con la lucha por estos derechos. Creo firmemente que, en la medida en que avancemos en la conquista de más derechos para todas las personas, la humanidad en su conjunto mejorará

- Esta canción ‘chacarera de las mujeres’ tiene un ritmo pegajoso, pero ¿qué género es?

- Soy peruana y mexicana, y vivo en Argentina. Viajo mucho y paso gran parte del tiempo entre estos tres países. Santiago del Estero, en el norte de Argentina, es la cuna de la chacarera, un ritmo con muchas similitudes con la música afroperuana.

En la chacarera conviven dos métricas: tres cuartos y seis octavos, o incluso doce octavos, algo que también ocurre en los ritmos afroperuanos. Además, la chacarera no es solo un ritmo, sino un género musical con una identidad muy marcada. Mi madre lo escuchaba mucho cuando me estaba gestando, por lo que siento una fascinación especial por é

- ¿Cuánto tiempo te tomó crear esta canción?

- Para que se den una idea, desde que empecé a escribir los primeros versos hasta que terminé la letra, pasaron unos ocho meses. Comencé en agosto y terminé en marzo. Luego vino otra etapa muy larga: trabajar el género. La chacarera es un ritmo difícil de tocar e interpretar, así que tuve que buscar la voz adecuada, definir la melodía y explorar si había algún truco o recurso que pudiera hacer que la canción fluyera de manera más natural. Todo ese proceso me llevó aproximadamente otros ocho meses.

Después, comencé a tocarla en distintos lugares hasta que decidí grabarla. La grabación tomó más de cinco meses. Luego viajé a Santiago del Estero para filmar el videoclip y, posteriormente, vino la edición. Mientras trabajábamos en la mezcla de la música, también estábamos editando el video. En total, todo el proceso llevó más de un año y medio

- ¿Cómo solventaste todo este proceso?

- Esto lo he hecho, simple y llanamente, a base de trabajo y más trabajo. Cada clase de música que daba, cada ingreso que obtenía, lo destinaba a la chacarera. Así, poco a poco, fui invirtiendo en el proyecto. También recurrí a canjes: intercambié trabajo con muchas de las personas que participaron en el video. Les di clases, les ofrecí cosas (artefactos, etc.) que ya no necesitaba, pero que a ellos les servían, o les brindé un espacio de auspicio en el video. Todo lo hice con esfuerzo, a puro pulmón.

No es que tuviera un gran presupuesto y pudiera contratar a todo el equipo de inmediato. Fue un proceso diferente, una combinación de esfuerzo, colaboración y creatividad. Aunque todavía hay algunos pagos pendientes. Es difícil calcular exactamente cuánto gasté, pero estoy segura de que si esto lo hubiera hecho una empresa con un presupuesto alto, no habría bajado de 25.000 dólares. Sin embargo, esta canción no fue creada con el objetivo de generar ganancias, sino para transmitir un mensaje.

- ¿Pero por qué hacer esto si no vas a tener una retribución económica?

- Me dedico a algo difícil, no solo por el camino en sí, sino también porque implica una manera muy particular de ver el mundo. Además, es complicado de monetizar. Mi principal preocupación en la vida, además de luchar contra viento y marea para dedicarme a lo que amo—que es la música, y dentro de ella, la composición de canciones—es el mundo y los derechos de las personas. Para mí, eso es fundamental. No hago música pensando en vender o ganar dinero, porque sé que el dinero jamás podría darme la satisfacción que me da hacer lo que amo y aportar algo para que esta humanidad y este mundo sean un poco mejores. Eso no tiene precio.

Si estuviera atrapada en un trabajo que me diera 50.000 o 100.000 dólares al mes, pero que no me dejara tiempo para dedicarme a la música ni para intentar generar un cambio en el mundo, no sería feliz. Mi vida no tendría sentido. No puedo pensar la vida únicamente en función del dinero. Sé que esa es una mentalidad que se ha impuesto desde la colonización, pero estoy convencida de que el mundo no tiene que ser así

- ¿Solo das clases de música o te dedicas a otras cosas?

- Por supuesto que necesito comer, porque todavía no hemos aprendido a vivir del aire... aunque a veces casi. Por eso doy talleres de música y clases de composición para escribir e interpretar canciones. También enseño a tocar sin violencia, doy clases muy específicas y acompaño a las personas a destrabar bloqueos creativos para que logren sus objetivos en sus proyectos, que no necesariamente tienen que ser musicales. Todo lo que enseño está basado en mi propia experiencia y en todo lo que he trabajado a lo largo de mi vida.

Eso me permite vivir con dignidad. En este momento, en Argentina estamos atravesando una situación gravísima en todos los niveles. Se están vulnerando los derechos humanos de mujeres, infancias, la salud, la educación… de todo. Pero, a pesar de todo, me llena de alegría cuando alguien me contacta y me dice: ‘Oye, me encanta tu trabajo, ¿me darías clases?

- ¿A qué cantante peruana admiras?

- Para mí, Chabuca Granda es una referente absoluta, está en lo más alto. Su escritura y sus melodías no dejan de asombrarme; son impecables. Su obra tiene un nivel altísimo, pero además refleja una búsqueda profunda dentro de sí misma. Chabuca fue valiente, honesta y fiel a su esencia, a su identidad como compositora. Al principio, nadie le prestaba atención, ¡nadie! Curiosamente, su reconocimiento comenzó en Argentina, donde primero valoraron y apreciaron su trabajo. Fue algo muy loco. Chabuca Granda tiene letras y melodías impresionantes, bellísimas, maravillosas. La amo, la amo, la amo

- ¿Cuál es tu sueño?

- Desde que era muy niña tuve una imagen muy vívida: veía un mar de gente cantando mis canciones mientras yo las interpretaba frente a ellos. Ese sigue siendo mi sueño. Me encantaría que Chacarera de las Mujeres, que ahora tiene más de cuatro mil vistas, llegara a millones de oyentes y fuera cantada por personas de todo el mundo. También sueño con poder llevar mis canciones a diferentes lugares y compartirlas con la misma emoción con la que las compuse. Eso es lo que más deseo

- ¿Qué te dicen tus padres sobre tu faceta musical?

- Intenté hacer otras cosas para complacer a los demás, pero eso solo me deprimía, me hacía sentir mal, como si mi vida perdiera sentido. He pasado momentos muy difíciles. De hecho, mi papá dejó de vincularse conmigo porque no pudo tolerar que yo fuera quien soy: una compositora, una música. No aceptó que mi carrera tuviera altibajos, que a veces me fuera bien y otras no tanto. Es muy conservador, y parece que nunca pudo comprender, aceptar, ni admirar lo que hago, como sí lo hace mucha gente. Eso me dolió muchísimo.

Pero, aunque me duela no ver a mi propio padre, no puedo sacrificar mi vida para complacer a los demás. Si lo hiciera, sentiría que me muero por dentro. Jamás podría dejar la música. Si llego a los 100 o 110 años, seguiré cantando, como lo han hecho tantas mujeres que han cantado hasta el último día.