Una película para recodar a Gene Hackman: “Mississippi en llamas”
Bajo la dirección de Alan Parker, Gene Hackman protagonizó en 1988 “Mississippi en llamas”. Como el agente Rupert Anderson, dio una clase maestra de actuación.

Gene Hackman (1930 – 2025) es una figura actoral más importante de lo que podamos creer. La noticia de su muerte, sin fecha exacta hasta el momento de esta nota (en la última edición del Oscar del pasado domingo 2 de marzo se le rindió un homenaje y ya se había de su deceso junto a su esposa Betsy Arakawa, situación que está siendo investigada por las autoridades pertinentes debido a la extrañeza del escenario en que fueron encontrados los cuerpos), remece al mundo del cine por tratarse de una presencia mítica, como actor de reparto y protagonista, que hemos podido ver en películas que ya forman parte de nuestro acervo cinematográfico.
Hay un Gene Hackman para todos los gustos. Para millones de personas, es el villano Lex Luthor de Superman I y II, de 1978 y 1980, respectivamente. Para otros, el detective Jimmy “Popeye” Doyle de Contacto en Francia I (1971) y II (1974), películas de William Friedkin y John Frakenheimer. A diferencia de muchos actores que hemos visto crecer, a Gene Hackman se le empezó a conocer siendo ya un hombre de más de 30 años. Ahí quizá esté el rasgo que más ha definido a sus personajes: la madurez y la seguridad.
En 1988, el director norteamericano Alan Parker estrenó Mississippi Burning (Mississippi en llamas). Para este proyecto, fueron convocados Willem Dafoe, Frances McDormand y Gene Hackman. En este tramo de su vida, Gene Hackman ya tenía más de 40 películas y un premio Oscar a mejor actor por Contacto en Francia. Bastan estos datos para refrendar lo obvio: al actor le sobraba experiencia, la cual puso a disposición de una película que continúa vigente a cuenta de su denuncia contra el racismo y el enfrentamiento a las sectas religiosas, como el Ku Klux Klan.
1964. Tres activistas (dos judíos blancos y un afrodescendiente) son asesinados en el pueblo de Jessup en Mississippi. La policía y los pobladores no ayudan en las investigaciones. Entonces, el FBI envía a dos agentes, a Alan Ward (Willem Dafoe) y Rupert Anderson (Gene Hackman), a esclarecer los hechos. Ward es más pegado a la ley, mientras que Anderson, que fue sheriff en un pueblo de Mississippi, es práctico, cínico por decirlo de alguna manera. La gente de Jessup no los quiere. Todos saben lo que ha pasado, pero nadie desea hablar. Los blancos y los afrodescendientes tienen los espacios marcados y divididos, y los primeros perciben a los agentes como intrusos que vienen a alterar el orden de las cosas.
Los métodos de Ward no funcionan, entonces se apela a la experiencia de Anderson, cuyo lema de vida no parece ser otro que hacer lo correcto es hacer lo incorrecto. Para llegar a este método, los agentes agotaron todas las formas válidas, lo que pone en peligro el sentido de la investigación y acelera un desgaste entre los agentes que ya estaban en la mira del Ku Klux Klan.
Racismo, fanatismo religioso y temor son los ejes de una película en la que Gene Hackman simplemente la rompe. Rupert Anderson, polémico en sus formas (incluso forja una relación con la esposa de uno de los investigados, la Sra. Pell (Frances McDormand)), nunca cruza la línea, aunque ganas no le falten con tal de hacer justicia. En esa tensión se configura este personaje inolvidable de Gene Hackman. Actorazo.