Ciencia

Por qué a los niños les gustan tanto los dinosaurios: esto revela la psicología

Un análisis psicológico explica que los dinosaurios ayudan a los niños a diferenciar la realidad de la fantasía, fomentando su desarrollo cognitivo entre los 3 y 7 años.

Los dinosaurios fascinan a los niños, combinan su imaginación, aprendizaje y un sentido de aventura sin límites. Foto: Pexels
Los dinosaurios fascinan a los niños, combinan su imaginación, aprendizaje y un sentido de aventura sin límites. Foto: Pexels

Desde hace décadas, los dinosaurios capturan la atención de los más pequeños. Lejos de ser una moda pasajera, esta fascinación se sostiene con fuerza entre generaciones, gracias a películas, juguetes y libros que los presentan como seres casi míticos. Pero detrás del rugido del Tiranosaurio Rex y las alas extendidas del Pterodáctilo, hay un trasfondo psicológico que revela mucho más sobre el desarrollo infantil.

De acuerdo con el psicólogo Fernando Mata Rosas, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), este fenómeno no es casual. Los niños, en su etapa de construcción del pensamiento simbólico, encuentran en los dinosaurios una vía para entender el mundo, ejercer control simbólico sobre la fuerza y explorar los límites entre fantasía y realidad. Esta etapa, que suele darse entre los 3 y 7 años, es clave en el desarrollo cognitivo infantil.

 Estas criaturas prehistóricas siguen siendo protagonistas de juegos, películas y aprendizajes infantiles. Foto: IStock

Estas criaturas prehistóricas siguen siendo protagonistas de juegos, películas y aprendizajes infantiles. Foto: IStock

¿Por qué a los niños les gustan los dinosaurios?

La explicación detrás de esta fascinación de los niños radica en la etapa de desarrollo cognitivo en la que buscan comprender el mundo y afianzar su sentido de control, los dinosaurios representan una forma simbólica de manejar el poder, la fuerza de estas criaturas y su vínculo con lo desconocido. Durante la niñez, los infantes comienzan a diferenciar lo real de lo imaginario. En este proceso, los dinosaurios funcionan como una figura intermedia: son reales, existieron, pero al mismo tiempo habitan un tiempo imposible de concebir para un niño.

El interés de los niños por los dinosaurios también tiene raíces en su atractivo visual y su simbolismo. Son grandes, fuertes y misteriosos, lo que genera un efecto de admiración y curiosidad. Según Mata Rosas, el hecho de que ya no existan potencia su valor mítico. A esto se suma la influencia de obras como Jurassic Park (1993) o Dinosaurio (2000), que han reforzado la idea de estos seres como parte del imaginario actual, provocando en los niños la ilusión de que podrían encontrarlos en cualquier momento.

El rol de los padres en el interés por los dinosaurios

El rol de los padres en el aprendizaje infantil también juega un papel crucial. De forma natural, los adultos tienden a incentivar y celebrar los intereses de sus hijos, lo que refuerza el vínculo emocional con estos temas. Es común que un padre se sorprenda cuando su hijo de cuatro años nombra con precisión especies como el Velociraptor o el Stegosaurio. Esta dinámica genera orgullo y fortalece la autoestima del niño.

En palabras de Mata Rosas, los adultos contribuyen sin darse cuenta al proceso de aprendizaje infantil con dinosaurios, pues compran libros, juguetes de dinosaurios o incluso los acompañan a museos para ver fósiles. Este acompañamiento estimula la memoria, el lenguaje y la imaginación en la infancia, fortaleciendo el pensamiento lógico y simbólico.

Los dinosaurios y el desarrollo cognitivo

Desde el punto de vista psicológico, la fascinación por los dinosaurios se traduce en múltiples beneficios. No se trata solo de un pasatiempo, sino de una herramienta educativa. A través del juego simbólico con estas criaturas, los niños ejercitan habilidades cognitivas como la clasificación, la memorización de nombres científicos y la construcción de narrativas complejas.

El gusto por estas criaturas prehistóricas también estimula el pensamiento abstracto. A diferencia de animales que pueden ver en su entorno, los dinosaurios obligan al niño a construir mentalmente un mundo que ya no existe, lo que potencia su capacidad para imaginar contextos históricos y ecológicos.

En este sentido, los beneficios del juego simbólico con dinosaurios son evidentes: promueven la creatividad, fortalecen el vocabulario y fomentan el interés por la ciencia y la historia natural. No es casualidad que muchos adultos que hoy se dedican a la paleontología, la biología o la arqueología hayan comenzado su camino con un simple juguete de dinosaurio