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Ciencia

¿Por qué los astronautas que regresaron a la Tierra tras 9 meses en el espacio deben aprender a caminar de nuevo?

Debido a fallas técnicas con su nave, los astronautas estuvieron varados en la Estación Espacial Internacional (EEI) desde junio de 2024 y recién fueron rescatados el pasado martes 18 de marzo de 2025.

Los astronautas Williams y Wilmore iniciaron un programa de recuperación de 45 días en el Centro Espacial Johnson. Foto: composición LR/NASA.
Los astronautas Williams y Wilmore iniciaron un programa de recuperación de 45 días en el Centro Espacial Johnson. Foto: composición LR/NASA.

Después de más de 280 días en órbita, los astronautas de la NASA Sunita Williams y Butch Wilmore regresaron a la Tierra y enfrentan un proceso físico inevitable: aprender a caminar de nuevo. La misión, que debía durar una semana, se prolongó nueve meses debido a fallas técnicas en la nave Boeing Starliner, lo que llevó a su retorno el 18 de marzo de 2025 a bordo de una cápsula SpaceX Dragon, en un aterrizaje frente a las costas de Florida.

Ambos astronautas fueron trasladados en camillas, no por estar heridos, sino porque es un protocolo habitual tras misiones prolongadas. “Cuando regresan a la Tierra, no pueden caminar”, explicó John DeWitt —excientífico senior de la NASA— a Live Science. Este procedimiento responde a los efectos físicos que provoca la microgravedad en el cuerpo humano.

Astronautas regresaron a la Tierra el 18 de marzo de 2025 tras nueve meses atrapados en la Estación Espacial Internacional. Foto: NASA.

Astronautas regresaron a la Tierra el 18 de marzo de 2025 tras nueve meses atrapados en la Estación Espacial Internacional. Foto: NASA.

¿Por qué los astronautas deben reaprender a caminar?

La falta de gravedad durante largos periodos causa cambios fisiológicos temporales, incluso con entrenamiento diario a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). Entre los efectos más comunes están la atrofia muscular, la pérdida de masa ósea y la desorientación espacial. Uno de los sistemas más afectados es el vestibular, ubicado en el oído interno, responsable del equilibrio. En microgravedad, este sistema se desactiva parcialmente. Al volver a la Tierra, los astronautas necesitan tiempo para reconfigurarlo.

De acuerdo con la doctora Natacha Chough, cirujana de vuelo de la NASA, “tu oído interno se apaga más o menos en ingravidez”. Este reajuste puede causar mareo, inestabilidad y náuseas. Así lo vivió el astronauta Leland Melvin, quien voló con Wilmore en 2009: “Estaba en la cama, necesitaba ir al baño y simplemente me empujé pensando: ‘voy a flotar’. Y rodé fuera de la cama”, relató a NPR. Para recuperar el equilibrio, necesitaba caminar en línea recta, detenerse, girar y repetir el patrón.

¿Cuál es el protocolo médico tras regresar del espacio?

Tras su aterrizaje, Williams y Wilmore fueron trasladados al Centro Espacial Johnson en Houston, donde iniciaron un programa de recuperación progresiva de 45 días, según confirmó la NASA a NPR. Durante este tiempo, reciben evaluaciones médicas, participan en estudios postmisión y siguen rutinas físicas diarias junto a entrenadores.

“La mayoría de los sistemas fisiológicos de los astronautas se recuperan dentro de este periodo”, detalló la agencia. La rutina incluye dos horas diarias de ejercicio personalizado, orientado a restablecer los niveles de fuerza y coordinación previos al vuelo.

Este tipo de rehabilitación no es nuevo. Melvin, con más de 565 horas en el espacio, comentó que no se le permitió conducir durante una semana al regresar, por riesgo de desmayo o pérdida de orientación. “Tu sistema vestibular está completamente desajustado y puedes caerte”, explicó.

¿Qué efectos prolongados puede tener una misión larga en el cuerpo?

La microgravedad provoca un entorno de “úsalo o piérdelo”, como lo describe la doctora Chough. Si los músculos y huesos no se ejercitan, el cuerpo no invierte energía en mantenerlos. Aunque los astronautas hacen ejercicio durante dos horas y media al día, la pérdida ósea y muscular no se elimina por completo.

Otros riesgos en estudio incluyen el síndrome neuro-ocular asociado al vuelo espacial (SANS), donde los líquidos corporales se acumulan en la cabeza, afectando el cerebro y los ojos. La NASA señala que algunos astronautas presentan efectos leves, mientras que en otros pueden surgir consecuencias más significativas. Los efectos a largo plazo aún se investigan.

Por su parte, Williams se mostró optimista tras su regreso: “Hemos estado entrenando durante estos nueve meses. Nos sentimos fuertes y listos para enfrentar la gravedad de la Tierra”, escribió en un correo dirigido a DeWitt, según Live Science.