Ciencia

China quiere construir un telescopio gigante en la Luna: captará señales cósmicas imposibles de detectar desde la Tierra

Científicos chinos han propuesto la instalación de un telescopio lunar en la cara oculta de la Luna. Este radiotelescopio, compuesto por 7.200 antenas, permitirá captar señales de radio cósmicas bloqueadas por la atmósfera terrestre y estudiar el universo primitivo.

China avanza en la exploración lunar con un ambicioso proyecto para construir un telescopio en la cara oculta de la Luna, ideal para captar señales cósmicas sin interferencias. Foto: DALL.E
China avanza en la exploración lunar con un ambicioso proyecto para construir un telescopio en la cara oculta de la Luna, ideal para captar señales cósmicas sin interferencias. Foto: DALL.E

China se prepara para dar un paso sin precedentes en la exploración espacial. Un equipo de científicos ha propuesto la construcción de un telescopio lunar chino en la cara oculta de la Luna, una ubicación ideal para captar señales de radio cósmicas sin interferencias terrestres. Este innovador proyecto, que se integrará con la Estación de Investigación Lunar Internacional, permitiría investigar las edades oscuras del universo y detectar exoplanetas con mayor precisión.

La propuesta, liderada por la Academia China de Tecnología Espacial en Xian y el Observatorio Astronómico de Shanghai, plantea la instalación de 7.200 antenas de radiotelescopio distribuidas en una superficie de 30 kilómetros. La misión, que se desarrollaría en varias fases durante los próximos diez años, convertiría a China en el primer país en operar un radiotelescopio en la Luna, con lo que consolidaría su liderazgo en la exploración del cosmos frente a países como Estados Unidos.

Este proyecto convertiría a China en el primer país en operar un radiotelescopio en la Luna. Foto: ACTX

Este proyecto convertiría a China en el primer país en operar un radiotelescopio en la Luna. Foto: ACTX

China planea el primer telescopio lunar para descubrir los misterios del universo primitivo

El telescopio lunar chino tendrá la capacidad de detectar ondas de radio de ultrabaja frecuencia (0.1-30 MHz), imposibles de captar desde la Tierra debido a la interferencia de la ionosfera y la contaminación electromagnética. Estas señales son fundamentales para comprender el universo primitivo, ya que permitirán estudiar el período anterior a la formación de las primeras estrellas, un lapso conocido como la era oscura cósmica.

Los científicos chinos prevén que este observatorio ayude a reconstruir la evolución del cosmos al analizar la radiación emitida por el hidrógeno primigenio hace más de 13.000 millones de años. Además, contribuiría en la búsqueda de exoplanetas con actividad magnética al detectar emisiones de radio generadas por sus campos magnéticos, un factor clave en la identificación de mundos habitables más allá del sistema solar.

El telescopio tendrá la capacidad de detectar ondas de radio de ultrabaja frecuencia (0.1-30 MHz), que son imposibles de captar desde la Tierra debido a la interferencia de la ionosfera y la contaminación electromagnética. Foto: ACTX

El telescopio tendrá la capacidad de detectar ondas de radio de ultrabaja frecuencia (0.1-30 MHz), que son imposibles de captar desde la Tierra debido a la interferencia de la ionosfera y la contaminación electromagnética. Foto: ACTX

Así será la construcción del primer observatorio de radio en la cara oculta de la Luna

El plan de desarrollo del radiotelescopio en la Luna se dividirá en tres fases. La primera etapa, con un plazo de uno a tres años, incluirá la instalación de 16 antenas en configuración 4x4, desplegadas mediante las misiones Chang'e-7 y Chang'e-8. Esta fase inicial servirá para mapear la radiación cósmica de baja frecuencia y validar las tecnologías necesarias para la expansión del proyecto.

En la segunda etapa, programada entre tres y cinco años, se instalarán 100 antenas adicionales, para las que se utilizará un sistema de transporte multicohete y ensamblaje con astronautas en actividades extravehiculares. Finalmente, la tercera fase, con un plazo de cinco a diez años, permitirá el despliegue completo del telescopio con el apoyo de la Estación de Investigación Lunar.