Regreso a casa: pescador que sobrevivió más de 90 días en el mar y su emotiva llegada a Lima, "Yo creo en los milagros"
Napa, quien desapareció el 7 de diciembre de 2024, fue hallado por un buque ecuatoriano a 388 millas de Chimbote. Su traslado a Piura le permitió recibir atención médica y su estado es estable.
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El pescador Máximo Napa Castro, de 61 años, pisó suelo limeño la tarde del 15 de marzo luego de haber sido rescatado en aguas internacionales. El hombre estuvo desaparecido desde el 7 de diciembre de 2024 tras zarpar del puerto de San Juan de Marcona, en Ica. Su hallazgo, efectuado por un buque ecuatoriano, marcó el fin de más de 90 días de incertidumbre en altamar.
A su llegada al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, Napa fue recibido por su familia. Su hija, Inés Napa, lo abrazó efusivamente mientras las lágrimas brotaban de sus ojos. "Gracias Dios", exclamó el pescador alzando la mirada al cielo. Entre la multitud, también pudo abrazar a su nieto, a quien conocería por primera vez.

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El rescate en aguas internacionales
Tras permanecer semanas a la deriva, Napa fue encontrado la noche del 14 de marzo por un buque ecuatoriano a 388 millas del puerto de Chimbote. "Nunca dudaron, me rescataron, me trajeron a la lancha", expresó en agradecimiento a la tripulación que lo socorrió.
Luego de su rescate, fue trasladado a Piura, donde recibió atención en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes de Paita. Según el parte médico, su estado de salud es estable. "[Los médicos] me han dicho que estoy bien, siempre he comido bien", mencionó el pescador para medios de comunicación.
La lucha por sobrevivir
Sobre su tiempo en altamar, Napa contó cómo logró mantenerse con vida pese a las adversidades. "La sangre de [tortuga] me salvó, fue lo último. [El poquito de arroz que me quedó] lo cociné con leña", relató. Su primera comida tras el rescate fue arroz con pollo y frejoles, aunque, según dijo, debió limitarse a una sola porción para no afectar su organismo.
Ahora, su mayor deseo es reencontrarse con su madre en Pisco. "Quiero llegar a ver a mi madre", dijo con firmeza. Al preguntarle qué le dirá al verla, respondió sin dudar: "Que la amo".
Un nuevo comienzo
A pesar de la experiencia vivida, Napa Castro asegura que no ha perdido el amor por el mar. "Nunca pierdo la fe", afirmó, convencido de que su supervivencia fue un milagro. Con ayuda de un familiar y rodeado de periodistas, se dirigió al estacionamiento del aeropuerto, donde lo esperaba una camioneta para llevarlo a su hogar en Pisco.
"Me han dicho que soy como esa película (El Naufrago), no lo sé", comentó entre risas. Ahora, su próximo destino es su casa, donde lo espera un plato de carapulcra, arroz con pollo y sopa seca, preparado por su madre. "Lo único que quiero es abrazar a mi mamá", concluyó.
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