Novio y amigos de Blanca Reyna, sospechosos clave en su asesinato: restos fueron identificados por tatuaje de Lisa Simpson
Uno de los sospechosos acudió al velorio de la joven de 20 años, cuyos restos fueron encontrados en un contenedor de basura. Cuatro meses después, se revelan audios y nuevas evidencias del crimen.
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Los restos de Blanca Reyna Lara, una joven de 20 años, fueron hallados en un contenedor de basura en Huachipa, un centro poblado del distrito limeño de Lurigancho-Chosica. Cuatro meses después, nuevas evidencias, que incluyen audios y llamadas, señalan a tres personas como posibles responsables del crimen: su novio y dos amigos.
El caso de Blanca, cuya familia la buscó durante meses tras desaparecer desde el 19 de octubre de 2024, se convirtió en noticia nacional cuando los restos de su cuerpo fueron identificados gracias a un tatuaje de Lisa Simpson en su antebrazo derecho.
Amigo confiesa ser cómplice del crimen
En medio del sufrimiento de su familia, durante el funeral de Blanca realizado el año pasado, una figura pasó inadvertida. Uno de sus amigos, llamado Fernando, permaneció cerca del ataúd, vestido de negro y con gafas oscuras. Este individuo habría admitido su complicidad en el crimen en un mensaje enviado a un grupo de WhatsApp de los amigos de Blanca: "Yo fui cómplice del asesinato. A mí me pagaron", declaró
Al grupo también envió un audio, donde confiesa que la pareja de Blanca, identificado como Pablo Valencia, lo contactó antes del crimen y le ofreció dinero.

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“Su marido, esa lacra, se contacta conmigo y me dice: ‘Tengo un plan, yo te voy a pagar, pero no digas nada a nadie’. Me ofreció 10.000”, se le escucha decir en la grabación. "A mí me depositaron 10.000, a mi cuenta bancaria. Yo lo tengo ahí, todas las pruebas", agregó.
Por otro lado, transacciones bancarias reveladas por América TV también corroboran que Blanca le enviaba dinero de manera regular, lo que ha generado dudas sobre su relación con Fernando y su implicación en el crimen.
Fuga del principal sospechoso del crimen
Desde el comienzo de la investigación, Pablo Valencia, pareja de la víctima, fue identificado como el principal sospechoso. Unos días antes del asesinato, había estado enviando mensajes a Blanca, insistiendo en reunirse con ella.
Después de que se encontraron los restos de la joven, la Policía descubrió que Pablo había activado un nuevo número de teléfono y había abandonado Lima. Su geolocalización muestra que hizo una parada en Nasca y, el 4 de diciembre, cruzó la frontera hacia Bolivia.
Llamada falsa buscó desviar la investigación
Mientras la familia de Blanca intentaba obtener respuestas de su desapareción en 2024, su tía Eusebia Lara Rodríguez recibió una llamada inquietante. "Recibí una llamada de un número desconocido que se hacía pasar por mi sobrina", relató. Al mismo tiempo, su mejor amigo, Christian Benítez Sánchez, informó a la madre de Blanca que ella había sido secuestrada por el Tren de Aragua.
"Seño, me llamaron unos venezolanos que son del Tren de Aragua para que devuelva todo lo que Blanca robó", se le escucha decir a Christian en un audio obtenido por América TV.
Pocas horas después, a Eusebia le llegaron imágenes inquietantes de Blanca en las que se la veía con un arma apuntándole a la cabeza y balas en las manos. Su último mensaje enviado por WhatsApp fue desgarrador: "Me van a matar."
El último 23 de febrero, la familia de Blanca llevó a cabo su despedida final. Decenas de personas se unieron en una marcha en su honor, exigiendo justicia. No obstante, el caso sigue sin resolverse. Mientras Pablo Valencia continúa en la clandestinidad, tanto Christian como Fernando están siendo investigados.