¡Unidad nacional para sacar al invasor!, por Alfonso López-Chau


Giovanni Pico della Mirandola en 1486, en su “Discurso sobre la dignidad del hombre”, señalo:” No te he hecho celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que, como árbitro y soberano artífice de ti mismo, te plasmes y cinceles en la forma que tú prefieras. Podrás degenerar en los seres inferiores que son las bestias, o podrán ser regenerado en las realidades superiores que son divinas”.

Podíamos escoger, podemos escoger, siempre podemos escoger. Podemos escoger ser una nación respetada en el concierto mundial de las naciones, ser una nación grande y prospera por su potencia espiritual, por sus verdades que enorgullecen y trascienden, por su vitalidad democrática y por el empuje de sus líderes y dirigentes empresariales, obreros, culturales y militares o podemos degenerar en la cultura de los que controlan el “congreso” a su antojo y envilecen el alma de nuestra querida nación. Podemos trabajar para ser una nación eterna porque está impregnada de valores o podemos empequeñecernos al nivel de la mayoría congresal.

Los invasores que se han apropiado de los poderes del Estado deben recordarnos que se corrompe el alma de un país cuando la prepotencia, el chantaje, la extorción y la mentira dejan de ser vistos como vicios repudiables, buscando que sean por la fuerza, costumbres tolerables.

Los invasores quieren que el país no vea, no escuche y no hable. Quieren que la nación desconozca que es la moral la que facilita el compromiso de las partes con el todo. Que son los valores los que harán que los peruanos convengamos en que el destino personal y el de nuestro país están indisolublemente ligados. Quieren, los que han capturado las instituciones que se escupa el principio de que la libertad de cada uno tiene como condición la libertad de todos.

Los invasores no entienden, que no hay educación posible si se niega en los hechos lo que se dice en las aulas. No se educa diciendo: “vale lo que hablo, no lo que hago”.