La reciente aprobación de un millonario presupuesto destinado a seguros de salud privados, sin consulta ni crítica alguna, es un ejemplo más de la desconexión entre los miembros de la alianza gobernante y las necesidades urgentes de la ciudadanía.
La Mesa Directiva del Congreso, compuesta por Eduardo Salhuana (Alianza para el Progreso), Patricia Juárez (Fuerza Popular), Waldemar Cerrón (Perú Libre) y Alejandro Cavero (Avanza País), ha decidido priorizar el gasto de más de 9,5 millones en aseguramiento privado, de espaldas a la realidad de millones de peruanos que buscan obtener atención médica de calidad y encuentran un sistema de salud abandonado.
Es inaceptable que, en un contexto en el que 7 de cada 10 peruanos no logran acceder a la atención médica necesaria, los parlamentarios dirijan sus esfuerzos hacia un gasto que parece más un acto de desdén hacia el grueso de la ciudadanía.
En este contexto, la analogía con María Antonieta de Austria es pertinente: mientras la población sufre por la falta de servicios básicos, el Congreso se permite despilfarrar recursos ante la miseria a la que han sido dejados los peruanos.
Como se mencionó en nuestro editorial del pasado 17 de febrero, según el Banco Mundial y la Enaho, muchos peruanos, a pesar de estar afiliados a algún sistema de salud, no reciben en lo más mínimo la atención médica que requieren.
En vez de buscar solucionar la escasez de médicos en el 52% de los centros de salud primaria, los congresistas siguen gastando de los aportes de los contribuyentes para gozar de lo que lamentablemente se ha convertido en un privilegio en nuestro país: la salud.
Pero no es lo único. Ha sido este mismo Congreso que, sin ningún criterio que evite el nepotismo, ha aprobado la ley que permite a familiares de autoridades políticas ser contratadas por el Estado.
Esta situación no solo pone de manifiesto el uso ineficiente de los escasos recursos disponibles, sino el desprecio que los parlamentarios evidencian contra los peruanos, a los cuales piden luego su voto.