La cotización del oro sigue batiendo récords y ya se ubica alrededor de los US$ 3 mil la onza. Nunca estuvo tan alta. Para que los lectores tengan una idea, hace poco más de 20 años el oro se cotizaba apenas a US$ 270 la onza.
En este contexto, a finales del año pasado, se supo que el Perú ha dejado de figurar en el grupo de los diez principales países productores de oro a nivel mundial, algo que no había ocurrido en los últimos 30 años. Ha habido varios análisis al respecto que obligan a complementar información y hacer algunas precisiones para entender lo que realmente está pasando con la producción de oro en el país.
Si uno revisa la información histórica del Ministerio de Energía y Minas, hasta los primeros años de la década del 90, los principales productores de oro en el Perú eran lo que en las estadísticas se denominaba como lavaderos y luego como minería artesanal; es decir pequeños productores de zonas andinas y amazónicas. Por ejemplo, en 1992 los lavaderos daban cuenta del 64% de la producción de oro.
Esto comenzó a cambiar desde el año 1993 y 1994 ¿Qué pasó? Básicamente fue el inicio de la producción de Yanacocha en Cajamarca. Yanacocha y luego, otras minas como Pierina en Ancash, provocaron un cambio sustantivo: en la segunda mitad de los 90, la gran minería ya era predominante en la producción de oro y, casi de golpe, el Perú se convirtió en el primer productor de oro en América Latina y el cuarto a nivel mundial. El salto productivo de la minería en los 90 fue, básicamente, de oro y Yanacocha fue un actor determinante.
La producción del metal amarrillo siguió aumentando de manera sostenida hasta alcanzar un pico entre el año 2005/2006. Luego de eso, la producción comenzó a declinar, hasta alcanzar el nivel más bajo el 2020, con una producción de un poco más de 85.3 kilogramos de contenido fino, para luego mostrar una moderada recuperación el 2023. A octubre de 2024, la producción de oro alcanzó las 88.5 toneladas de contenido fino (ver gráfico 1).
Gráfico 1: Producción de Oro, 1992-2024* (kg de contenido fino)
Por lo tanto, hoy en día estamos muy lejos de los picos de producción alcanzados a mediados de la primera década del siglo XXI. La producción de Yanacocha está en descenso desde hace un buen tiempo y, como lo reconocen los propios funcionarios de Newmont, luego de 31 años de operaciones, han iniciado un proceso de cierre progresivo: su principal proyecto, el de Yanacocha Sulfuros, ha sido postergado varias veces y, en un futuro, se convertirán en una operación de cobre y oro. Pierina, de propiedad de la canadiense Barrick Gold, la otra mina importante que inició operaciones a finales de la década del 90, hace varios años que entró en cierre. El mapa de la producción de oro ha cambiado: si bien Yanacocha continúa siendo la principal empresa productora de oro en el país (seguida por Poderosa y Boroo Misquichilca), a nivel de regiones, Cajamarca ha sido desplazada a un tercer lugar, mientras que La Libertad figura en el primer lugar y Arequipa en el segundo.
Otro dato relevante es el peso del oro en los diferentes minerales en las exportaciones mineras: hasta los primeros años del siglo XXI, el oro era el principal mineral de exportación; diez años después compartía el liderazgo con el cobre y en los últimos años ha sido desplazado a un segundo lugar. Lo cierto es que desde Yanacocha ya no ha habido nuevas minas productoras de oro de clase mundial y si uno revisa la cartera actual de inversión minera, los proyectos auríferos apenas representan el 12% del total de la inversión comprometida.
El Índice de Herfindahl-Hirschman (IHH) se utiliza para medir los niveles de concentración de un mercado o la ausencia de competencia. Cuanto más alto se presente el índice significa que se tiene un mercado fuertemente concentrado o poco competitivo. Las agencias que monitorean este indicador consideran que los mercados que superan los 2,500 puntos son considerados altamente concentrados y un HHI superior a 1,500 e inferior a 2,500 representa un mercado moderadamente concentrado.
En un estudio publicado por CooperAccion se muestra que, en la gran mayoría de años de la década del 90, la producción de oro registró altos niveles de concentración, por encima de los 2,500 puntos. Luego, en los primeros años del siglo XXI, se mantuvo una alta concentración, hasta el año 2005, para luego bajar a moderado (menos de 1,800 puntos) y, desde el 2013 en adelante, situarse por debajo de los mil puntos y en los últimos años por debajo de los 500 puntos.
Gráfico 2: Concentración de la Producción de Oro (según el IHH)
Por lo tanto, en la actualidad se puede afirmar que la producción de oro del Perú, a diferencia de otros minerales como el cobre y el zinc, registra un bajo nivel de concentración. ¿Cómo se explica el particular proceso de la desconcentración de la producción de oro? En primer lugar, por la ya comentada reducción de la producción de las empresas de la gran minería. Pero un segundo dato es la atomización de los productores de oro en buena parte del territorio nacional: el número de productores de oro pasó de 41 en 2002 para llegar a un primer pico el año 2012, con 277 productores (período del súper ciclo de precios de los minerales). Luego, desde el año 2013, se produce un retroceso hasta llegar a 192 productores el año 2014, en un contexto de caída de las cotizaciones internacionales (fin del súper ciclo de precios de las materias primas). Luego de unos años de relativa estabilidad se percibe una tendencia al aumento, con nuevo pico el año 2020, con 297 productores, que ha ido de la mano con los picos de las cotizaciones del oro a nivel internacional en los últimos años. Todo indica que las cifras del 2024 confirmarán esta tendencia.
Además, se sabe que, así como la producción de oro en el Perú es mayor a lo que dicen las estadísticas oficiales, también hay productores que no están registrados en las estadísticas oficiales: algunas estimaciones señalan que la participación de los productores informales y los abiertamente ilegales, alcanzaría alrededor del 40% del total del oro exportado. La referencia de la producción de oro oficial y la diferencia con lo que se exporta nos da un indicio de la actual participación de la minería informal y la ilegal: según cifras del Ministerio de Energía y Minas, el año pasado hemos exportado 75 toneladas más de oro de las que se han producido.
Con una cartera de proyectos de oro poco relevante, todo indica que al Perú le costará recuperar una ubicación estelar en la producción mundial del metal amarillo, por lo menos si nos referimos a la producción oficial, ya que la principal característica en la actualidad es el avance galopante del oro informal y el abiertamente ilegal.