En un claro acto de campaña política, con miras a las elecciones de 2026, Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular, visitó el centro poblado de Combayo, en el distrito de la Encañada, provincia de Cajamarca, el pasado 19 de marzo. Durante la jornada, Fujimori vistió el traje de la mujer campesina. La utilización de la indumentaria rural, por parte de los candidatos y candidatas, es algo de lo que se tiene que hablar.
El sombrero de paja, el fondo de lana de carnero (la falda) y el saco tradicional hoy se reducen, nuevamente, a simples piezas de marketing político; mientras tanto, los pobladores que los portan en la vida real siguen siendo postergados en sus demandas y necesidades más urgentes, por parte de un Estado y de una clase política que desconoce su realidad, y que han demostrado ser centralistas y también clasistas. Recordemos que las elecciones generales de 2021 estuvieron marcadas por discursos altamente discriminatorios hacia las poblaciones rurales y los pueblos indígenas.
La narrativa del fraude promovida, paradójicamente, por el partido Fuerza Popular, desmereció y desconoció los votos rurales. Las consecuencias las seguimos viviendo hasta hoy: fragmentación social, polarización, el quiebre entre Lima y las regiones, y la falta de confianza entre peruanos.
Las próximas elecciones se desarrollarán en un contexto de deterioro democrático e institucional sin precedentes, y en este escenario, el mejor gesto que los candidatos y candidatas pueden tener con la población es demostrar, con hechos y acciones claras, su posición frontal frente a las mafias y los grupos de poder que hoy han capturado las instituciones, así como una trayectoria limpia, que los desvincule de cualquier acto de corrupción, tanto de ellos como de sus equipos.
El gran contrapeso es una ciudadanía informada, vigilante y organizada. Lo que el Perú necesita hoy no son electores, sino ciudadanos con consciencia política, dispuestos a hacer las preguntas incómodas y a interpelar la más mínima irregularidad.
Gestora Cultural con más de diez años de experiencia en el diseño y ejecución de proyectos sociales, políticos y culturales en el sector público y privado. Con experiencia en docencia cultural e investigación. Actualmente, miembro del Consejo Directivo de la Asociación Civil Transparencia. Reside en Cajamarca