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Alianza gobernante deja 14 muertos en un día

Mientras los peruanos son asesinados en pleno estado de emergencia, Acuña y Cerrón cabildean su tajada de poder.

El día de ayer, en tan solo 24 horas, 14 personas en territorio peruano fueron asesinadas. Esto ha sucedido exactamente en la primera jornada tras la —a todas luces inservible— declaración del estado de emergencia por parte de la administración gubernamental que tiene como cabeza pública a Dina Boluarte.

La escena es dantesca: no solo un reconocido artista de cumbia es asesinado por extorsionadores. Son los peruanos sin rostro conocido, los ciudadanos connacionales y extranjeros quienes se convierten en víctimas de un sicariato rampante. Sin embargo, vale la pena detenerse en la imagen grande de la violencia que sufre el país.

Es alarmante descubrir que, en medio de esta crisis, el vocero del partido de César Acuña, Alianza para el Progreso (APP), Alejandro Soto, se reúne por más de una hora con Boluarte. El resultado político es el silencio ensordecedor de Acuña, quien también gobierna una de las regiones con mayor violencia del país, La Libertad.

Por otro lado, el líder de Perú Libre y aún prófugo, Vladimir Cerrón, se ha pronunciado alabando la política de descaviarización supuestamente emprendida por Santiváñez en el Mininter, el cual tiene —como prueba de su ineficacia suma— la incapacidad para capturar a un fugado de la justicia. 

Mientras eso ocurre, ¿qué hace la señora Boluarte? Jugar a ser presidenta, repitiendo consignas vacías que nadie sigue. Y detrás de bambalinas, la verdadera alianza política negocia su durabilidad en la anarquía a la que todos los peruanos están desembocando.

Este es el verdadero rostro de los partidos actuales en el Perú: un círculo vicioso de cabildeo burdo que desprecia a los peruanos.

El caos de la inseguridad es tan solo el reflejo de la calaña moral de políticos con nombre y apellido, y partido político absolutamente identificable por los peruanos, que solo calculan cuánto tiempo más pueden sostener su impunidad y su botín en el Estado. 

El próximo viernes 21 de marzo, el Congreso ha programado el debate de las múltiples mociones de censura contra Santiváñez. No obstante, como movida distractoria, el ministro de la inseguridad ha solicitado asistir ante el pleno para supuestamente explicar lo que nunca ha hecho ni hará. Así, se configuraría nuevamente un intento de desviar la atención de la masacre que ocurre ante los ojos y lágrimas de todos.