En un giro hacia la criminalización de la opinión crítica de los peruanos, el Congreso de la Alianza Gobernante ha impulsado una propuesta legislativa que pretende aumentar las penas por calumnia y difamación, evocando las tácticas de manual de gobiernos autoritarios como los de Nicaragua y Venezuela.
La reciente aprobación en primera votación del texto sustitutorio del Proyecto de Ley 4431/2022 y 6718/2023 no solo representa un ataque directo a la libertad de expresión, sino que también busca intimidar a periodistas y a cualquier ciudadano que se atreva a fiscalizar el poder.
Ha sido la propia Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), junto a otras organizaciones, quienes han expresado su preocupación por el “serio deterioro” de las libertades de prensa y expresión en el Perú.
Este deterioro no es casual, sino el resultado de una estrategia deliberada destinada a amedrentar a los medios de comunicación y a restringir el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz.
Además, la propuesta legislativa introduce cambios arbitrarios, como la reducción del tiempo para atender solicitudes de rectificación a solo un día. Esta medida limita de manera grave el derecho a la defensa y el debido proceso, creando un ambiente donde los medios se ven obligados a ceder ante la presión de las autoridades. La incorporación del delito de violación a la intimidad dentro del ámbito de la difamación es otro intento de silenciar a quienes se atreven a investigar y reportar sobre la corrupción y los abusos de poder.
Esta situación no solo afecta a los periodistas, sino que afecta en todos los ciudadanos, quienes se ven privados del derecho a estar informados y a expresar sus opiniones sin temor a represalias. La iniciativa legislativa, bajo el disfraz de proteger derechos fundamentales, es en realidad un atentado contra la libertad de prensa y un grave riesgo para la democracia en el país.
Esta propuesta, lejos de fortalecer el marco democrático, lo desmantela. La protección de la libertad de expresión y el derecho a la información son pilares fundamentales de una sociedad democrática. Cualquier intento de socavar estos derechos debe ser rechazado de manera rotunda en cualquier sociedad que busca libertad y progreso.
La libertad de expresión no es un lujo, sino una necesidad fundamental para el mantenimiento de la democracia y la defensa de los derechos de todos los ciudadanos.