De contrabando, el Congreso de la alianza gobernante aprobó la ley que reforma las funciones de supervisión de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) y busca controlar los gastos de las organizaciones no gubernamentales (ONG).
Con argumentos falsos, el Congreso, en lugar de promover espacios seguros para la sociedad civil ha optado por un camino de censura y persecución. Esta normativa, que cuenta con el apoyo de 81 parlamentarios, no solo pone en riesgo la libertad de asociación de las ONG, sino que también amenaza los derechos de miles de peruanos vulnerables que dependen de su apoyo.
A lo largo de la historia reciente de Perú, las ONG han sido fundamentales en la defensa de los derechos humanos, haciendo un trabajo que, en muchos casos, ha reemplazado la ausencia del Estado en la protección de los ciudadanos más desfavorecidos, como durante los peores momentos del fujimorato.
Sin embargo, la ley recientemente promulgada busca poner un freno a esa labor. Los peruanos deben estar precavidos que las bancadas que respaldaron esta iniciativa de ley fueron Fuerza Popular, Alianza Para el Progreso, Podemos Perú, Perú Libre, Renovación Popular, Bloque Magisterial, Avanza País, Somos Perú y Honor y Democracia. Toda la alianza que gobierna el Congreso y defiende el régimen de Dina Boluarte.
Este es un ataque directo a la libertad de expresión y a la capacidad de las organizaciones civiles para ejercer su función crítica. La ley, en su esencia, no busca transparencia, sino silenciar a quienes incomodan al régimen actual.
Esto ya ocurrió en las hasta ahora dictaduras de Nicaragua y Venezuela, lo que genera pruebas tangibles para estar lo suficientemente alertas ante cualquier acción represiva y violenta contra los ciudadanos que reclaman derechos, no privilegios.
Si bien es un momento crítico, que se da en un momento preelectoral de enorme fragmentación política, la lucha por la justicia y la verdad no se detendrá. Las ONG han demostrado su resiliencia y no permitirán que el miedo y la censura les callen. El Perú necesitará de su voz y de su acción.