Los anuncios de decisiones económicas unilaterales por parte de Donald Trump desde el inicio de su mandato han tenido y siguen teniendo un impacto negativo en la economía global, sentando un precedente peligroso respecto a la estabilidad del orden económico internacional. Además, este orden está en parte definido por estructuras normativas como los tratados de libre comercio (TLC), lo que implica que las medidas económicas de respuesta por parte de los países afectados agravarían aún más la situación adversa mencionada.
La erosión de los principios fundamentales del comercio internacional podría generar un aumento de tensiones no solo económicas, sino también geopolíticas, propiciando una mayor inestabilidad en diversas regiones del mundo. La falta de marcos normativos vigentes y respetados podría facilitar la proliferación de conflictos en distintas partes del planeta.
El debilitamiento del orden económico mundial en general, y del comercio internacional en particular, es una consecuencia directa de las políticas de Trump, especialmente la imposición de aranceles como castigo a países que no se alinean con sus decisiones de política internacional. Estas medidas, aplicadas con prepotencia y autoritarismo, han derivado en malas decisiones económicas para su propio país. La imposición de aranceles y las respuestas de los países afectados generarán presiones inflacionarias que obligarán a ajustes al alza en las tasas de interés. A nivel global, una guerra comercial basada en el aumento de aranceles reducirá el comercio internacional, disminuyendo la tasa de crecimiento económico en todo el mundo. Volver al proteccionismo como una moda retro no es, en absoluto, una solución viable.
Este retorno al proteccionismo en EE. UU. y las guerras comerciales derivadas de ello podrían tener efectos muy negativos para el propio país. A diferencia del proteccionismo de los años 60, hoy la economía mundial presenta un mayor nivel de integración de los mercados, lo que podría fomentar involuntariamente la formación de nuevas y antagónicas alianzas o bloques de países enfrentados con EE. UU. en el mediano o largo plazo.
El replanteamiento de la Unión Europea (UE) en sus políticas comerciales con respecto a EE. UU. es un escenario que no debe descartarse, especialmente tras la decisión de Trump de recortar la ayuda militar estadounidense a Ucrania, lo que incrementa la vulnerabilidad de Europa frente al expansionismo ruso. La invasión de parte de un país sin sanciones efectivas al agresor, mientras empresas privadas europeas continúan haciendo negocios con Rusia, plantea la pregunta: ¿de qué sanción efectiva hablamos?
Las decisiones de Trump buscan debilitar los dos principales pilares que sustentan la alianza con Europa: la política comercial y la estructura de defensa. Tensar demasiado las relaciones con la UE podría tener un efecto contrario al deseado por Trump en sus ambiciones geopolíticas y, al mismo tiempo, obligar a Europa a actuar de manera más independiente, sin la tutela estadounidense.
La administración de Donald Trump en la Casa Blanca podría marcar un punto de inflexión a nivel global, dando inicio a un nuevo modelo económico y político, algo impensable años atrás. Frente a estos escenarios, como señalé en un artículo anterior, es fundamental promover la creación de bloques comerciales con menor exposición a la economía estadounidense. De lograrse, los efectos adversos del proteccionismo de EE. UU. quedarían debilitados.
Las últimas noticias sobre el retraso en la aplicación de aranceles a México y Canadá por parte de EE. UU. sugieren que quizás se haya alcanzado algún acuerdo o que Trump haya comprendido el grave error que estaba cometiendo. Sin embargo, como país, debemos ser proactivos y no reactivos ante los cambios en el orden económico internacional. Esta tarea es impostergable, ya que marcaría una senda menos volátil para nuestra economía. Ahora es cuando.
Exministro de Economía. Doctor en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Ramón Llull-Esade, España, Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, exbecario Escola de Posgraduacao Economía de la Universidad de Sao Paulo, Brasil. Economista de la UNMSM, Perú. Investigador Concytec-Renacyt.