Nada menos que Renovación Popular, liderada por el actual alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, ha sido la agrupación que presentó un cambio de las reglas electorales el pasado viernes.
El Proyecto de Ley 10562/2024, cuyo autor es el parlamentario Diego Bazán, pretende reducir el porcentaje mínimo necesario para que los numerosos partidos políticos que han proliferado como nunca antes en la historia del Perú puedan superar la valla electoral, lo que evita así la cancelación de su inscripción en el padrón de organizaciones políticas.
Esta reforma busca que las decenas de agrupaciones —que hoy tienen la posibilidad de presentar candidaturas gracias a diversas contrarreformas congresales previas— mantengan su estatus como partidos luego de las próximas elecciones, incluso si no cuentan con el respaldo mínimo de la ciudadanía.
Es decir, aunque no obtengan votos representativos a nivel nacional ni gocen de legitimidad, podrán conservar su inscripción electoral, lo que a todas luces resulta estéril.
Actualmente, el umbral electoral es del 6%, pero la propuesta pretende reducirlo “como máximo en 1% si la alianza está conformada por tres partidos políticos, y en un 2% si agrupa a más de cinco partidos políticos (…) aun cuando no obtengan representación en el Congreso”.
Asimismo, el proyecto busca eliminar la obligatoriedad del voto sin un análisis lo suficientemente serio. Este segundo punto es un debate de larga data y, según la literatura especializada en temas electorales, plantea varias preguntas claves: ¿Quiénes serán los primeros en dejar de votar con esta medida?, ¿desincentivará la participación?, ¿afectará aún más la ya precaria legitimidad de los partidos políticos?
Vale la pena detenerse en las motivaciones detrás de esta urgente aprobación de una normativa exprés que reduce los requisitos para la competencia electoral de los partidos en el Perú.
Como se ha señalado en editoriales anteriores, la consigna de la coalición gobernante sigue siendo la misma: mantener el poder y su presencia en el Estado, aun cuando los peruanos, a través del sufragio, no los aprueben.