Se esfuma un canciller, por Mirko Lauer
"El cargo es alto, la caída fue fuerte. El canciller chino Qin Gang desapareció, volvió un mes más tarde, y luego fue despedido de su cargo".

El cargo es alto, la caída fue fuerte. El canciller chino Qin Gang desapareció, volvió un mes más tarde, y luego fue despedido de su cargo. Si consideramos que era un cercano protegido de Xi Jinping, su caída es doblemente sorprendente. Pero las explicaciones van a demorar todavía, y su propia versión quizás no llegue nunca.
¿Qué puede haber sucedido? Una explicación a la mano, por su frecuencia, es que el funcionario cayó en desgracia por participar en intrigas palaciegas. Eso explicaría el mes de ausencia, pero no el relativo buen trato de hacerlo renunciar, una concesión de su antiguo jefe. Ha podido terminar sus días en el aislamiento de Liuzhi. Otra versión es que lo tumbó una clásica histoire de fesses con alguien de Hong Kong.
En las historias de lucha por el poder en China no hay segundos actos. Qin puede no ir a la mazmorra, pero tampoco imaginamos que se le deje escribir sus memorias, si las tiene. Con 57 años a la hora de irse, Qin termina su carrera realmente joven en términos chinos.
Pero quizás conviene explorar cómo le ha ido a China con el tema internacional en estos últimos tiempos. Quizás en esto la palabra clave es Rusia. No puede decirse que Beijing haya ganado puntos en su complicado papel de amigo de Moscú, promotor de la paz en Ucrania y halcón frente a la isla de Taiwán. Xi Jinping ha quedado algo magullado.
El otro escenario difícil para China ha venido siendo el intento bilateral de mejorar las relaciones Washington-Beijing. A estas alturas ya son muchas las reuniones con pocos resultados, y en ninguna de ellas Qin brilló. Tanto así que su Gobierno ha terminado extrañando al Henry Kissinger del comunicado de Shanghái, 1972.
Tanta habría sido la nostalgia que el reemplazo de Qin es Wang Yi, su predecesor. Falta saber si la política exterior de Beijing puede volver a los viejos tiempos. La mala sangre con los EE.UU. ya parece irrecuperable. China ya no es realmente una economía en gran expansión. Los márgenes de acción se han reducido en todo sentido.
Se afirma que el estilo pugnaz de Qin va a mantenerse en la política exterior de Beijing. Habrá que verlo.