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El Trocadero, el icónico prostíbulo del Callao que sorprendió por su enorme estructura de 3 edificios: ¿qué pasó con ese burdel?

El Trocadero fue uno de los prostíbulos más famosos del Callao, conocido por su impresionante complejo de tres edificios y su alta concurrencia. Sin embargo, su historia estuvo marcada por polémicas y operativos policiales. 

El Trocadero fue considerado uno de los prostíbulos más importantes y grandes del Perú. Foto: composición LR/Difusión
El Trocadero fue considerado uno de los prostíbulos más importantes y grandes del Perú. Foto: composición LR/Difusión

El Trocadero fue uno de los prostíbulos más icónicos del Callao, destacado por su imponente estructura de tres edificios. Surgió en la segunda mitad del siglo XX, en un contexto donde la prostitución se reorganizaba tras el cierre de lugares emblemáticos como el jirón Huatica. Su gran tamaño y popularidad atrajeron a miles de visitantes de Lima y el primer puerto, consolidándolo como un referente del entretenimiento nocturno.

El crecimiento de El Trocadero fue imparable durante sus primeros años, convirtiéndose en uno de los prostíbulos más grandes y antiguos del Perú. Su fama trascendió fronteras, y su modelo de negocio lo convirtió en un punto de encuentro para clientes de distintos sectores. Sin embargo, su historia estuvo marcada por polémicas, operativos policiales y un declive inevitable.

¿Cómo surgió El Trocadero, el prostíbulo más grande del Perú?

El Trocadero abrió sus puertas en 1966 y rápidamente se convirtió en el prostíbulo más grande del Perú. Su monumental infraestructura hizo que fuera catalogado como un ‘macroprostíbulo’, según la investigadora Sharon Gorenstein. Este night club nació en una época en la que la prostitución buscaba nuevos espacios tras la decadencia de antiguos burdeles en Lima, lo que facilitó su crecimiento y popularidad en el Callao.

El complejo de El Trocadero estaba conformado por tres edificios, cada uno con una identidad particular. La Salvaje y El Botecito —este último inaugurado en 1973— complementaban el edificio principal, que llevaba el nombre del prostíbulo. Su ubicación estratégica y su gran capacidad hicieron que miles de personas lo visitaran diariamente, convirtiéndolo en un punto clave del comercio sexual en la ciudad.

El auge de El Trocadero también estuvo vinculado a la formalización de los prostíbulos en el Callao, impulsada en la década de 1970. Durante este período, el municipio chalaco otorgó licencias para regular este tipo de establecimientos, lo que permitió que el burdel operara de manera legal. Gracias a esta regulación, El Trocadero consolidó su posición como el principal night club del primer puerto y uno de los más reconocidos en el país.

¿Qué pasó con El Trocadero?

El declive de El Trocadero se hizo evidente con el paso de los años, perdiendo la popularidad que tuvo en sus primeras décadas. A pesar de esto, continuó operando en el Callao, aunque con múltiples intervenciones policiales. Durante la última década, las autoridades realizaron diversos operativos que resultaron en multas y clausuras temporales, afectando su funcionamiento y reduciendo su afluencia de clientes.

Uno de los operativos más recordados ocurrió en marzo de 2020, poco antes de la pandemia de la COVID-19, cuando la Policía Nacional intervino el complejo de El Trocadero. En ese momento, El Botecito fue clausurado por no contar con la licencia de funcionamiento vigente, mientras que los otros dos edificios, La Salvaje y El Trocadero, recibieron sanciones por incumplimientos ambientales. Estas medidas pusieron en jaque la continuidad del negocio.

El cierre definitivo de El Trocadero se produjo tras las restricciones impuestas durante la emergencia sanitaria por el coronavirus, lo que obligó a la paralización de muchas actividades nocturnas en el país. Sin embargo, a mediados de 2022, se reportó que el establecimiento volvió a abrir sus puertas, generando nuevamente polémica en el Callao.