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Ciencia

Descubren una pirámide que revelaría secretos clave sobre Caral, la civilización más antigua de América

El hallazgo, confirmado por el Ministerio de Cultura del Perú, destaca la arquitectura monumental de Caral, con plataformas escalonadas y características típicas de centros ceremoniales.

Este descubrimiento es clave para comprender la organización social y urbana de Caral. Foto: Zona Arqueológica de Caral.
Este descubrimiento es clave para comprender la organización social y urbana de Caral. Foto: Zona Arqueológica de Caral.

Un equipo de arqueólogos peruanos ha descubierto un nuevo edificio piramidal en Chupacigarro, un asentamiento urbano cercano a Caral, la civilización más antigua de América, con más de 5.000 años de historia. Este hallazgo, anunciado por el Ministerio de Cultura de Perú (Mincul), aportaría información crucial sobre la organización social, política y religiosa de esta cultura prehispánica.

El Mincul informó que el edificio presenta tres plataformas escalonadas, una escalera central y piedras verticales llamadas "huancas" en sus esquinas. Estas características son típicas de los centros ceremoniales de la civilización Caral, cuya arquitectura monumental sigue siendo objeto de estudio por su complejidad.

¿Por qué es importante el hallazgo de la pirámide en Chupacigarro?

La pirámide encontrada en Chupacigarro es clave para entender el sistema urbano de la civilización Caral. Este centro, ubicado en el valle de Supe, forma parte de una red de asentamientos conectados que ocupaban posiciones estratégicas cerca de fuentes de agua, campos de cultivo y el litoral. De acuerdo con los investigadores, estos factores facilitaron el acceso a productos marinos y materiales de construcción.

La arqueóloga Ruth Shady, directora de las excavaciones en Caral, explicó que "las investigaciones permitirán conocer la traza urbana completa de Chupacigarro". Este asentamiento abarca 38,6 hectáreas, donde se encuentran 12 estructuras públicas o ceremoniales, distribuidas alrededor de un espacio central, y los edificios presentan una plaza circular hundida, un rasgo típico de las construcciones de Caral.

Las recientes exploraciones arqueológicas en Chupacigarro permitieron identificar este nuevo edificio, que estaba cubierto por un pequeño conjunto de árboles de huarangos secos y maleza. Foto: Zona Arqueológico de Caral.

Las recientes exploraciones arqueológicas en Chupacigarro permitieron identificar este nuevo edificio, que estaba cubierto por un pequeño conjunto de árboles de huarangos secos y maleza. Foto: Zona Arqueológico de Caral.

Este hallazgo ayudará a reconstruir las dinámicas urbanas y sociales de los habitantes de Chupacigarro, lo cual confirmaría su papel dentro del sistema de centros ceremoniales que caracterizaba a esta civilización.

¿Cómo contribuye este descubrimiento al estudio de la civilización Caral?

El edificio piramidal recientemente hallado refuerza la hipótesis de que los principales asentamientos de Caral tenían una función religiosa o administrativa. Las plataformas escalonadas y las huancas sugieren un uso ritual, alineado con el entorno natural y las creencias cosmológicas de la época.

Los estudios también han revelado que Chupacigarro no era visible desde el valle, lo que propone un carácter más privado o reservado. Además, la arquitectura del asentamiento refleja una planificación compleja, con áreas residenciales en la periferia y edificios públicos en el centro. Esto muestra una estructura social organizada, en la que el espacio urbano tenía múltiples funciones.

El acceso a recursos del litoral, como alimentos marinos, así como a manantiales y canteras, refuerza la idea de que los habitantes mantenían una economía diversificada. Esta red de intercambio pudo haber sido fundamental para el desarrollo sostenible de la civilización Caral durante más de mil años.

¿Qué otros hallazgos se han realizado en Chupacigarro?

Entre los descubrimientos más destacados se encuentra un geoglifo de 62,1 metros de largo por 30,3 metros de ancho. La figura, visible únicamente desde un punto estratégico del asentamiento, representa una cabeza de perfil al estilo de la cultura Sechín, otra civilización prehispánica del norte del Perú. La imagen tiene el ojo cerrado, la boca abierta y líneas que simulan cabello o sangre fluyendo.

Este hallazgo indica posibles interacciones culturales entre Caral y otras sociedades andinas. Los geoglifos eran elementos simbólicos de gran relevancia en la organización territorial y ritual, lo que refuerza la hipótesis de una conexión espiritual entre las distintas civilizaciones de la región.