Brasil propone ley para permitir pagos salariales en Bitcoin
El proyecto, propuesto por el diputado Luiz Philippe de Orleans e Bragança, exige que al menos el 50% del salario se pague en reales.

Brasil está considerando una nueva legislación que permitiría a los trabajadores recibir hasta el 50% de su salario en Bitcoin, con el objetivo de modernizar el sistema financiero y ofrecer mayor flexibilidad a los empleados.
El proyecto de ley, presentado por el diputado federal Luiz Philippe de Orleans e Bragança, establece que al menos el 50% del salario debe pagarse en reales brasileños para proteger la moneda nacional. Sin embargo, se contemplan excepciones para trabajadores extranjeros y contratistas independientes, quienes podrían recibir la totalidad de su salario en criptomonedas, siempre que esté estipulado en sus contratos.
Para garantizar la equidad y seguridad en las transacciones, el tipo de cambio para los pagos en Bitcoin se basará en las tasas oficiales anunciadas por instituciones autorizadas por el Banco Central de Brasil. Además, los empleadores deberán proporcionar a los trabajadores declaraciones detalladas y educarlos sobre los riesgos asociados, como la volatilidad del mercado y las preocupaciones de seguridad.
Si se aprueba, esta ley posicionaría a Brasil junto a países como Portugal, Japón y Suiza, donde los pagos salariales en Bitcoin ya están permitidos bajo ciertas condiciones. Los defensores del proyecto argumentan que aumentaría la inclusión financiera y fomentaría la innovación, al tiempo que protegería la estabilidad de los trabajadores.
Sin embargo, existen riesgos asociados. La volatilidad del precio de Bitcoin podría afectar el valor del salario entre la fecha de pago y el momento en que el trabajador decida utilizarlo. Para abordar esta preocupación, el proyecto de ley requiere que las empresas eduquen a los empleados sobre los riesgos antes de optar por este método de pago.
Actualmente, el proyecto de ley está en discusión y necesita ser aprobado tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado Federal. Si recibe el visto bueno de ambas cámaras, deberá ser firmado por el presidente para convertirse en ley.