Sociedad

La Pampa: Van 77 días y no hay detenidos por crimen de la dirigente que se enfrentó a mafias

Ana García Solsol luchó contra minería ilegal, pero fue victimada con disparos de fusil en Madre de Dios. Fiscalía tiene pruebas, como video y testimonios, sin embargo, hasta el momento, el crimen que conmocionó a la Amazonía sigue impune.

Alias «Chili» estaría detrás del asesinato de Ana García Solsol, dirigente vecinal de La Pampa: Foto: LR
Alias «Chili» estaría detrás del asesinato de Ana García Solsol, dirigente vecinal de La Pampa: Foto: LR

A sus 26 años, Denisse Ana García Solsol, la dirigente vecinal de La Pampa, sabía que lo iban a matar. Aquella mañana del 8 de enero, poco antes del atentado, ya se presagiaba un horizonte gris para esta valerosa mujer que se había enfrentado a las mafias de la minería ilegal, en esa región de Madre de Dios.

Ana había firmado el boleto de su muerte cuando decidió dejar su tierra, Loreto, para establecer su hogar en la comunidad de Sarayaku, en la provincia de Tambopata.

En forma constante denunciaba a las mafias que trafican oro y llegó a afirmar que si algo le sucedía había que mirar a estos grupos criminales.

La dirigente era una mujer disciplinada, convencida de su deber con la comunidad, el ambiente, los bosques y ríos. Una obstinado con su causa. Sus allegados le habían sugerido evitar exponerse para preservar su vida, pero Ana salía sin más protección que la de una amiga.

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La mañana del 8 de enero salió con ella al mercado. Debía realizar compras de primera necesidad. Fue a dos puestos donde la reconocieron. Comenzó a caminar sin presagiar que era vigilada.

Cuando salió, abordó una motocicleta y cuando estaba por llegar a casa apareció una camioneta blanca con cinco ocupantes, algunos de ellos con fusiles, portando chalecos y gorros de la Policía Nacional.

Le dieron la voz de detenerse, trató de correr y sonaron diez disparos. Ana cayó al piso a la altura del kilómetro 110 de la carretera Interoceánica, distrito de Inambari, provincia de Tambopata, región Madre de Dios.

Setenta y siete días después no hay detenidos por este crimen pese a las pistas aportadas a la fiscalía y policía. Incluso, según el programa Punto Final, un testigo clave protegido entregó al Ministerio Público hace dos semanas un video donde se aprecia a los atacantes que fueron escoltados por dos motocicletas.

Pero, ¿quiénes son los principales sospechosos? Para las autoridades habría pruebas que señalan a Edinson Fernández Pérez, alias Chili, como presunto autor de esta ejecución.

De acuerdo a los investigadores, este sujeto estaría vinculado a más de 20 crímenes en ‘La Pampa’.

Uno de estos asesinatos sería el de Juan Julio Fernández Ancco, dirigente ambiental de la Reserva Tambopata, en marzo de 2022.

El crimen estaría relacionado a la invasión de mineros ilegales en la concesión de reforestación de la comunidad de Nueva Arequipa, situada en el kilómetro 104 de la carretera Interoceánica.

El Chili tiene orden de captura a nivel nacional.

En el video, entregado por el testigo a la fiscalía, se escucha una voz que exclama: “¡Viva ‘El Chili’!”.

Esa red criminal tiene el control de al menos 15 ‘peajes’ en los que cobra 5 soles por cada mercadería que pasa a ´La Pampa´. También, los mineros están obligados a entregar 500 soles al mes por cada motor con que trabajan, mientras que los pequeños negocios deben abonar 100 soles.

 Lo mismo sucede con los bares, ferreterías y prostíbulos que pagan 500 soles y las tiendas de compra de oro y grifos son extorsionados con 3.000 soles.

El crimen estaría relacionado a la invasión de mineros ilegales en la concesión de reforestación de la comunidad de Nueva Arequipa, situada en el kilómetro 104 de la carretera Interoceánica.

‘El Chili’ se mantiene prófugo, pero participa en audiencias judiciales desde la clandestinidad.

Los sicarios que perpetraron el crimen de Ana García Solsol pertenecerían al grupo delincuencial denominado ‘Los Guardianes' conformado por ex militares.

Ellos dan seguridad y ‘silencian’ a los que logren faltar a los capos vinculados a la minería ilegal por orden de El Chili quien se autodenominó así por su admiración a John Jairo Arias Tascón, el temible sicario del cartel de Medellín y hombre de confianza del extinto Pablo Escobar.