Ollas comunes sobre buffet del Congreso: “Se burlan de la pobreza”
Los integrantes de las ollas comunes están indignados con gasto de S/1.6 millones que se haría para alimentar a parlamentarios. Estas organizaciones cobran entre 2.5 y 3 soles de cuota social que a veces no alcanza ni para los ingredientes, pero alimentan a decenas de personas vulnerables.
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Mientras en el Congreso están más preocupados por ampliar el presupuesto para desayuno, almuerzo y cena de los padres de la patria, por un monto que alcanzaría S/ 1,6 millones, en las ollas comunes de Lima hacen sacrificios para completar los ingredientes del menú y así darle de comer a los más pobres.
A una hora y 30 minutos del Palacio Legislativo se encuentra la ollita común Madres Luchadoras, en Comas, creada en la pandemia de la covid-19. Funciona en una humilde casa prefabricada, en las faldas del cerro Santísima Cruz de Mayo. Aquí se alimentan 78 personas, entre niños, madres solteras y adultos mayores.

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Si esta organización comunitaria no existiera, don Segundo Benites, de 77 años, quien vive solo y tiene dificultad para caminar, no tendría cómo subsistir. Si bien la mayoría aporta una cuota social de S/2.50, también hay casos dramáticos como el suyo que están exonerados del pago.
Cuota social a veces no es suficiente
Elva Puicón, una de las cocineras, nos cuenta que prepararon olluquito con carne, pero con dificultades. “Recolectamos S/180 de la cuota social y gastamos S/185”, detalló al explicar que tuvieron que cubrir lo faltante entre ellas.
Las integrantes de esta organización recorren diariamente todo el mercado buscando lo más económico.

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Hermelinda Fratel, presidenta de esta olla común, está al tanto del despilfarro en el Parlamento y recuerda que los legisladores solo se aparecen en su zona en campaña electoral para pedir votos.
“Están encerrados y no son conscientes de lo que sucede en el país. Aquí no solo no alcanza para la comida, sino que tampoco para la seguridad ciudadana”, enfatizó al resaltar que su local ha sufrido cuatro robos.

Hermelinda Fratel (izquierda), presidenta de esta olla común Madres Luchadoras de Collique, Comas. | Foto: Marco Cotrina /LR.
“No alcanza para la carne”
En uno de los distritos con altos índices de inseguridad ciudadana, San Juan de Lurigancho, visitamos la olla común Nuevo Perú. Tiene 95 beneficiarios. De ellos, a un promedio de 30 no se les solicita ningún pago porque son casos sociales. En su mayoría, las personas que se alimentan aquí están diagnosticados con problemas de salud mental.

Beneficiarios de la olla común Nuevo Perú, de San Juan de Lurigancho. | Foto: Marco Cotrina /LR.
En este lugar en inimaginable pensar en banquetes como en el Congreso, donde, según el contrato que alistan, se pretende aumentar de 120 gramos a 130 gramos la ración de filete de res, pollo o pescado. “Aquí en la olla común tenemos que hacer segundos muchas veces sin carne porque no alcanza”, subrayan. Por ejemplo, ayer cocinaron un raleado arroz chaufa.
La cuota social diaria es de S/3. Lo que reúnen les sirve parar comprar sus ingredientes y el margen de ganancia lo utilizan para el gas y pagar los servicios básicos. En este momento, deben el recibo de luz de enero, que asciende los S/90.

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“Pisotean el hambre de la gente”
“Los parlamentarios viven alejados de la realidad. Lo que hacen es una cachetada, una burla a la pobreza. Es pisotear el hambre de la gente. Le pedimos que vengan a conocer las ollitas, que vayan a los mercados y conozcan el precio de los alimentos”, señaló Hernán Baca, presidente de esta olla común.
Tanto Hermelinda como Hernán saben que hay muchas personas que comen una vez al día y que, si las ollas comunes no existieran, ni siquiera eso podrían tener.

Hernan Baca (izquierda), presidente de la olla común Nuevo Perú de San Juan de Lurigancho. | Foto: Marco Cotrina /LR.
Congreso responde
El Congreso, a través de un comunicado, señaló que es falso que se pretenda pagar S/1.6 millones para ponerle más carne, postres especiales y mozos a los parlamentarios.
“Cada congresista paga su alimentación, excepto los días del Pleno, donde se les otorga menú. A la fecha, no hay ningún contrato nuevo firmado. Lo que existe es un proceso en curso, por lo que, de detectarse excesos o irregularidades, estos se corregirán en el contrato final a suscribirse”, señala el documento.