La tragedia en Real Plaza Trujillo tiene responsables
Mientras siguen efectuando acciones de búsqueda, las principales autoridades evitan rendir cuentas a los peruanos.

La caída del techo del centro comercial Real Plaza Trujillo revela una nueva tragedia, sin precedentes, de las tantas que acumula este régimen. Al menos 8 muertos y más de 80 heridos ha dejado el incidente de enormes proporciones. En el Perú, un ciudadano no solo muere en las represiones, no solo es víctima de la delincuencia, las extorsiones y los sicarios. También lo asesina el propio Estado, un Estado gobernado por gente sin escrúpulos que privilegia, sin vergüenza alguna, cualquier cosa menos al peruano de a pie.
En Trujillo, como en todo el Perú, ya no es seguro protestar, caminar por las calles, ni siquiera sentarse a tomar un café con un amigo sin correr peligro. La crisis se ha extendido más allá de la violencia criminal. Ahora, la infraestructura colapsa sin previo aviso, y deja muertos y heridos. Lo ocurrido en la ciudad que fuera cuna de hombres ilustres y de eterna primavera es ahora tan solo el reflejo de un Estado que se ha vuelto letal por negligencia política.
Y ese es el aspecto crucial. La cadena de responsabilidades políticas en esta tragedia es innegable. Así como en el caso del puente de Chancay, la falta de supervisión y control por parte de las autoridades ha sido determinante. El Gobierno Regional de La Libertad, a cargo de César Acuña, es un epílogo perfecto de un Estado fracasado, donde el clientelismo y la corrupción ya eran la norma, y se van convirtiendo, poco a poco, en la imposición del hampa.
Sin embargo, la responsabilidad no es solo suya. En el Congreso, se aprueban leyes para reducir supervisiones y fiscalizaciones, sabe Dios con qué motivaciones ocultas. Existen actualmente dos proyectos de ley para que los certificados de inspección técnica de seguridad se emitan ya no cada dos años, como ocurre hoy, sino cada 10 años e incluso que sean indeterminados.
Los verdaderos responsables políticos son los miembros de la coalición con César Acuña, dueño de Alianza para el Progreso; José Luna, dueño de Podemos; Keiko Fujimori, dueña de Fuerza Popular; y Vladimir Cerrón, dueño de Perú Libre. Además del grupo Intercorp, quienes, al menos, se han comprometido a colaborar activamente con las autoridades. ¿De qué autoridades hablan? Si ellos han sido piezas fundamentales en la construcción de un país quebrado, donde los políticos no solo han abandonado a los peruanos, sino que los maltratan activamente.
En las últimas horas, los principales líderes de la coalición mencionada anteriormente y sus emisarios han emitido sus condolencias y declaraciones chatas y vacías. ¿No son ellos los principales responsables políticos que deberían rendir cuentas?