Mirko Lauer sobre acercamiento de Trump con Rusia: "No reconocen a Europa como un superpoder mundial"
Lauer sostiene que la estrategia de Trump prioriza el acercamiento a Moscú y Pekín, relegando a la UE y con ello señalando la pérdida de relevancia europea en el panorama global.

En su última columna en La República, el periodista y analista político Mirko Lauer analiza el giro geopolítico impulsado por Donald Trump y su acercamiento a Rusia, dejando de lado a la Unión Europea en las conversaciones sobre la guerra en Ucrania. Para Lauer, este movimiento es una señal clara de que Washington ya no reconoce a Europa como un actor con peso propio en el escenario global.
Trump, Rusia y la exclusión de Europa
Según Lauer, Trump ha optado por una estrategia que favorece los intereses de Moscú, impulsando un sistema de negociaciones que excluye tanto a Ucrania como a Bruselas. Con esta decisión, el expresidente estadounidense prioriza su relación con Vladimir Putin y con China, relegando a la UE a un segundo plano en la política internacional.
"El mensaje es claro: Washington reconoce a Moscú y Beijing como superpoderes mundiales, pero no a la UE", afirma Lauer, advirtiendo que este cambio podría tener consecuencias profundas para la estabilidad del bloque europeo y la seguridad global.
El papel de la extrema derecha en Europa
Lauer también destaca el papel de la extrema derecha en este reordenamiento geopolítico. El vicepresidente de EE. UU., antiguo crítico de Trump y ahora aliado, ha viajado a Europa para reforzar las posturas ultraconservadoras, atacando las políticas migratorias y de libre expresión de Bruselas.
"Se trata de un nuevo tipo de agresividad", señala el columnista, describiendo la estrategia de Trump como una especie de "sicariato ideológico" que busca debilitar la cohesión de la UE desde adentro.
Los desafíos de Europa ante el nuevo orden global
Frente a este escenario, Bruselas ha reafirmado su apoyo a Ucrania y ha iniciado reuniones para redefinir su papel en el conflicto. Sin embargo, enfrenta obstáculos internos, como la falta de una industria militar unificada y la influencia de líderes prorrusos, como el primer ministro húngaro Viktor Orbán.
Además, Lauer advierte que este distanciamiento entre EE. UU. y Europa es seguido de cerca por China, que podría aprovechar la fractura para fortalecer su influencia en el continente.
¿Un nuevo aislamiento global?
Para el analista, Trump confía en separar a Rusia de China con su acercamiento a Putin, pero la gran pregunta es quién quedará más aislado en esta nueva configuración del poder mundial.
"Alguien está enrumbando hacia un peligroso aislamiento, pero todavía no se sabe quién", concluye Lauer, dejando abierta la incógnita sobre el futuro de las relaciones internacionales y el lugar de Europa en la disputa entre las grandes potencias.