Opinión

Shakira y sus derechos como paciente

Se debe sancionar ejemplarmente a quien filtró su reporte médico y farmacológico.

Editorial
Editorial

El derecho a la intimidad de las personas y la privacidad de la información médica deben constituir normas de estricto cumplimiento entre los periodistas. No hay medias tintas ni se admiten trampas ni corte de caminos. Decir que una persona famosa como Shakira no es merecedora de este derecho, por su popularidad mundial, no puede ser una respuesta ajustada a la ética de un hombre de prensa.

La enfermedad que afecta a la cantante colombiana a su llegada al Perú tendrá que ser informada por los conductos oficiales que la empresa que la trae y el representante de ella definan. Un comunicado en horas de la mañana ya señalaba lo que se necesitaba saber: se postergaba el show hasta que ella se recupere del mal que la afectó llegando a Lima. Todos los detalles posteriores deberían ya estar dedicados a solucionar las mil preguntas que se formulan los que compraron tickets, quienes viajaron de provincias u otros países para verla, etc. No en vano se ha considerado el espectáculo como uno de los más importantes de este año.

Pero en el medio de esta información necesaria, se tuvo que filtrar un reporte médico de Shakira y la farmacología recetada por la clínica para que las redes sociales especulen, califiquen, denuesten y se burlen.

La clínica ha señalado que se trata de la violación del derecho a la intimidad de la cantante y a la inviolabilidad de los reportes de salud de la paciente. Pero no ha señalado cómo va a proceder con la filtración generada en su propia institución y que ha dado lugar a esta multiplicación maliciosa en las redes.

Se requiere una respuesta ética que proteja la intimidad a la que tienen derecho las personas. Y que esa sea una valla infranqueable para los hombres de prensa. Su calidad de cantante con fama mundial no constituye ninguna patente de corso para invadir su privacidad de paciente, que le debe garantizar el centro de salud que ella ha elegido para atenderse.