Opinión

No maten al fútbol

Dos menores de edad resultaron gravemente heridos en gresca de hinchas.

EDITORIAL
EDITORIAL

Es una escena que se repite reiteradamente. Los hinchas de las denominadas barras bravas de Universitario de Deportes y de Alianza Lima se enfrentan en grescas callejeras que afectan la tranquilidad del barrio y, en muchos casos, también provocan daños en la propiedad privada. Los ataques a las personas y a los vehículos, antes y después del partido, ya resulta otro clásico que deben soportar los vecinos de los estadios.

Esta vez, se trata de cuatro heridos de bala –dos de ellos de 11 y 12 años– que se encuentran, en algunos de los casos, en estado muy grave. Uno de los menores recibió el impacto en la cabeza, con el riesgo que eso conlleva.

No eran menores que formaran parte de las bandas. Eran niños que estaban en otro lugar y que al escuchar la intensidad de la gresca se aproximaron al lugar y los disparos perdidos los alcanzaron.

Las dos entidades de fútbol se han pronunciado para rechazar lo ocurrido y pedir que se ponga un freno a esta violencia que se traslada de las canchas deportivas a las calles. Los rituales que adoptan los hinchas para festejar los triunfos y lamentar las derrotas no pueden ser armas punzocortantes contra el adversario o estas balas que ahora han herido a niños.

El deporte no puede ser tomado como un enfrentamiento contra enemigos. Se trata de un encuentro entre adversarios, bajo reglas establecidas. Y todo el furor de los hinchas se deberá restringir a cánticos y banderolas. Lo demás, la violencia callejera y los ataques a las personas o autos o casas, hay que reconocerlo por su nombre: hampa, delincuencia, ilegalidad. Es tiempo de poner estos temas en claro, antes de que el deporte estrella sea una excusa para el desborde callejero del delito.