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Opinión

El hombre que fugó hacia el poder, por Mirko Lauer

"La condición de prófugo de Vladimir Cerrón se ha venido prestando a toda suerte de especulaciones. Para unos ha escapado al exterior, para otros vive aquí tranquilo, protegido por el Gobierno".

MIRKO
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La condición de prófugo de Vladimir Cerrón se ha venido prestando a toda suerte de especulaciones. Para unos ha escapado al exterior, para otros vive aquí tranquilo, protegido por el Gobierno. Unos lo ubican en Cuba, otros en Junín. Él se ubica cuidadosamente en Internet, donde ejercita una ironía ácida sobre temas políticos. Digamos que un humor de comisario prófugo.

Lo primero que viene a la mente es cómo así quien ha tenido influencia suficiente para mantenerse fugitivo casi 100 días no ha podido sortear con eficacia los laberintos del sistema judicial. Quizás haya influido su evidente desprecio por la justicia peruana (lawfare), con la cual ha tenido choques varios en el pasado.

Los casi 100 días también hacen pensar en la cantidad de funcionarios de todo tipo que ya han participado en la fuga de Cerrón. Esto lo ayuda mucho, pues su captura revelará una historia que pocos en la política, la Policía o la justicia desean que salga a la luz. De modo que lo más conveniente para todos es que el fugitivo siga así. Aunque en algún momento eso tiene que terminar en algo.

¿Qué lo mantiene a flote? Evidentemente los votos congresales que ha invertido en la alianza con FP y APP. Allí es un socio menor pero necesario para mantener el control político del país. Esos votos están supeditados a la derecha y al centro-derecha y son esencialmente ociosos. Pues usarlos sería reconocerse como uno de esos apóstatas que ataca.

La sensación es que la derecha le está pagando poco por el servicio de esa docena de votos. ¿Por qué? En parte porque esos votos de PL son muy reemplazables en el mercado de congresistas de izquierda y en parte porque el expediente Cerrón debe ser mucho más amplio y profundo que el conocido por la opinión pública.

Quizás le estamos dando demasiada importancia a la fuga de Cerrón y en realidad estamos frente a una suerte de mafia de fugas que se activó con la llegada de Pedro Castillo y sus churumbeles, y de la que se vienen beneficiando muchos convocados por la ley. Para esa mafia el asunto no sería poder, sino dinero. De allí que sigan corriendo por la campiña diversos castillistas caídos.