Opinión

En defensa del Amazonas

Se trata del área con mayor diversidad del planeta y que hoy es amenazada por diferentes mafias.

EDITORIAL
EDITORIAL

En Belém, capital del estado amazónico de Pará, será el encuentro presidencial de los países por los que discurre el río más caudaloso del mundo. Es la región con más diversidad, que concentra una gran cantidad de reservas de agua dulce y es también la mayor selva tropical en el planeta.

Ocho mandatarios –entre ellos la presidenta peruana– trabajarán una propuesta que preserve esa área de los depredadores: mineros informales, narcotraficantes, madereros ilegales. Su acción destructiva ha ido in crescendo y entre el 2021 y el 2022 se ha incrementado la deforestación en la cuenca amazónica en un promedio de 21%.

A la devastación se han sumado otros crímenes en la zona. Los asesinatos de líderes indígenas guardianes del medio ambiente, y que ayudan a combatir la trata de personas y el contrabando en todas sus formas.

En el Perú, desde el 2020 a la fecha, las mafias que quieren instalarse en la región han asesinado a 20 defensores de la Amazonía. Esas muertes, en su gran mayoría, han quedado impunes, porque solo hay un detenido a causa de la investigación fiscal. La negativa del Congreso peruano a que se ponga en vigencia el Tratado de Escazú está afectando la defensa del Estado para los dirigentes indígenas. De ratificarse, se generarían procesos más céleres bajo cargos de más elevadas penas y con instancias especializadas del Ministerio Público en crímenes de derechos humanos.

Por lo pronto, el presidente Lula, anfitrión de la Cumbre Amazónica, también ha adelantado que es el espacio propicio para discutir efectos del cambio climático y adoptar acciones. En estos últimos días el calor está arrasando el sur del Hemisferio, con grados tan elevados de temperatura que son inusuales para esta época del año, provocando alteraciones que van a redundar en la calidad de vida de los habitantes de esas tierras.

Así como las medidas que se adopten en la cumbre deberán tener un efecto inmediato para detener la deforestación e impedir la depredación de uno de las últimas reservas de agua y de los pocos pulmones de oxígeno del planeta, el propósito también es defender la vida de 40 millones de personas y más de 400 etnias indígenas, que tienen en el Amazonas su hábitat y que están siendo amenazadas por las actividades ilegales que buscan posesionarse de sus extensos territorios.