Libertad para Willy
Absurda orden de detención contra profesor indígena.

Willy Prialé es un profesor machiguenga detenido por esos enredos judiciales que siempre perjudican al más débil. Sucede que él recibió en el 2014 unas ropas del Ministerio de Cultura para distribuir en su comunidad. El proceso se llevó a cabo con toda legalidad, se firmaron las recepciones y se cumplió a cabalidad con los compromisos. Existen las actas y todo supuestamente estaba en orden.
No obstante, en el 2019, empezaron un proceso en Contraloría por estas ropas y nuevamente se entregaron las actas, y supuestamente todo se puso en orden y ya se había finiquitado el caso. Pero un juez poco informado abrió investigación por peculado, y como el profesor Prialé se encontraba río adentro, en su comunidad, fue declarado no habido y se ordenó su detención.
Ha sido llevado detenido desde Camisea hacia el Cusco, donde será encerrado en una prisión por razones que parecen tan deleznables como absurdas. El arzobispo de Madre de Dios ha demandado su libertad y ha destacado su voluntad dialogante permanente y su opción por la paz y el entendimiento cultural.

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Willy Prialé merece la libertad inmediata y que el Estado le pida disculpas por esta conducta reiterada de agresión contra los más vulnerables y que tienen pocas opciones de defensa.
A lo largo de nuestra historia, estos absurdos legales llenan las páginas de injusticias que han debido soportar nuestras comunidades nativas. Se trata de episodios, algunos conocidos, que han provocado choques culturales o reacciones violentas, éxodo obligado e incluso la muerte de comuneros.
Con el caso de Prialé, se demuestra fehacientemente que se trata de una justicia a la medida, sobreprotectora con algunos y discriminadora con la gran mayoría. Es potencialmente esta enorme brecha de injusticia la que propicia la desconfianza frente a un sistema que se ceba en personas como el maestro machiguenga, que no están en capacidad para hacer frente a la adversidad de tener que soportar la cárcel injustamente.
Es más, el profesor ahora tendrá que probar su inocencia frente a una maquinaria judicial que parece destinada a preservar un determinado statu quo y que no innova. Se trata de elevar la calidad de la justicia hasta hacerla accesible para todos.
Una de las razones más importantes para que se hagan grandes inversiones en tribunales y cárceles estriba en la necesidad de actualizar los obsoletos procesos que se traducen en interminables y engorrosos para que se haga justicia. Esperamos que ese no sea el caso de Willy Prialé, quien merece libertad inmediata.