Momento del centro liberal, por Diego Pomareda Muñoz
“Este centro liberal se basa en una tríada fundamental: libertad económica, libertad política y libertad social; es decir, un libre mercado sin distorsiones monopólicas”.
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En democracia no existen posiciones químicamente puras, cosa que no entienden los extremos políticos, ya que estás con ellos o contra ellos. En un plazo muy corto ha quedado demostrado que la izquierda radical estuvo muy cerca de hacerle un daño irremediable al Perú mediante su intento de asamblea constituyente y golpe de Estado, pero también que la derecha mercantilista no tiene ningún problema en justificar muertes, destruir las reformas y concentrar el poder en favor de sus intereses particulares. Entonces, frente al fracaso de los extremos, ¿cuál es la alternativa para nuestro país? Es momento del centro, pero uno bien definido y con principios claros.
El centro político tiene la oportunidad de aglomerar a la mayoría de los peruanos que buscan conservar la democracia; impedir los abusos económicos y políticos; y encontrar una agenda común dentro de la que se incluyan las urgentes reformas constitucionales, la lucha contra la corrupción, la inseguridad ciudadana, la crisis alimentaria y la meritocracia en la función pública. La labor del centro en este periodo de crisis consiste en moderar el discurso político para que nos podamos escuchar y darle estabilidad al Perú, pero también en poner en práctica un Gobierno con ideas propias para construir una verdadera alternativa frente al país.
Este centro liberal se basa en una tríada fundamental: libertad económica, libertad política y libertad social; es decir, un libre mercado sin distorsiones monopólicas; una ciudadanía que pueda formar parte de manera directa e indirecta en los asuntos públicos; y el respeto del proyecto de vida de cada quien siempre y cuando no afecte a los demás. Este centro liberal por definición debe combatir los extremos políticos, el conservadurismo y el autoritarismo, sea de izquierda o de derecha, pero también tener como banderas la protección del medioambiente, la lucha contra la delincuencia de todo tipo; y el cumplimiento de los deberes ciudadanos, que se traduce en la acción colectiva.

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Ante la gran decepción de las falsas derechas e izquierdas liberales en el Perú, que han demostrado hacerle el juego al conservadurismo y a medidas antidemocráticas, surge una alternativa fresca que busca que los peruanos salgamos de nuestras trincheras, bajemos nuestras armas y dejemos de comprender que solo la libertad económica salvará al país. Por tanto, un libre mercado sin participación política, sin igualdad de oportunidades y sin derechos fundamentales termina siendo un fin en sí mismo y no un medio para que los peruanos podamos vivir mejor.
La realidad nacional bajo la sombra de los extremos políticos nos lleva a extrapolar la actitud y tono discriminador del personaje de doña Florinda cuando le pide a su hijo Kiko, ante la presencia de don Ramón: “No te juntes con esa chusma”. Despertemos, Perú, aún estamos a tiempo.