Difícil momento
En el Día del Campesino, hay malas noticias para el agro peruano.

La celebración que tiene lugar cada 24 de junio se ve este año ensombrecida por algunas tendencias negativas en la producción, que ha caído por el precio de los fertilizantes, la inflación y además la sequía persistente del sur, el ciclo de lluvias del norte de nuestro país y los precios de los productos que llegan altos a la mesa familiar.
Hay 4,3 millones de hombres y mujeres que trabajan en el agro peruano, que producen alimentos para 33 millones de compatriotas. Se trata, fundamentalmente, de agricultura familiar que cubre el 80% de los comestibles que se consumen en el país.
Por ello, es sumamente importante lo que ocurre actualmente con el agro del Perú. Su trascendencia social debido a los más de 4,3 millones de trabajadores de ese sector y la producción que debe garantizar la seguridad alimentaria de la población.

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Según cifras del 2022, cuatro de cada diez campesinos se encontraban en pobreza y pobreza extrema. Es un valor superior al que muestra el promedio nacional. En el índice departamental, también la pobreza agraria se ha incrementado en Loreto, Ucayali, Piura, entre otros.
Hay preocupación generalizada porque se ha sembrado menos este año producto de lo ya señalado: inflación y menos recursos para fertilizantes, además de la incapacidad para que el Estado hiciera la compra de la urea.
Casi un 50% menos de papa será la producción de este año, lo que va a traducirse directamente en los precios. La consultora Macroconsult evalúa que la papa amarilla podría venderse a más de 7 soles el kilo en los próximos meses; igual camino seguirían la cebolla y otros productos de primera necesidad.
Es fundamental que se tenga un plan de trabajo para paliar la pobreza agraria, con programas sociales y mecanismos adecuados para enfrentar la mayor carencia que se presenta en este segmento de la población. También, intervenciones estatales destinadas a garantizar la seguridad alimentaria de millones de personas, en especial de los más vulnerables, a quienes afectarán aún más los precios más elevados. Es decir, un trabajo más integral y mejor comunicado, algo que no está haciendo el Gobierno de Dina Boluarte.