CVR y LUM: memoria, verdad y justicia
“La memoria, verdad y justicia no se clausuran. ¡Abran el LUM, ya!”

La clausura del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), el martes pasado, a pocas horas de la presentación del informe anual de Amnistía Internacional sobre los derechos humanos en el país y a solo un día del inicio del denominado Foro de Madrid convocante de la ultraderecha internacional, ha puesto de manifiesto el ánimo de las fuerzas que ostentan el poder y maniobran, desde distintas instancias, y el riesgo que esta censura supone en un momento marcado por abusos, arbitrariedades y vulneración de derechos y libertades.
Este sector no ha tardado en mostrar su beneplácito por el cierre de este espacio, dirigido a fomentar la reflexión, juicio crítico, construcción de memoria del conflicto armado interno que vivió el país entre 1980 y 2000 y proyección de futuro viable sobre la base de la verdad, la justicia, el diálogo y la paz.
Estos grupos antidemocráticos, autoritarios y reaccionarios no son nuevos y, más bien, son los mismos que llevan más de 20 años sin aceptar la justa creación de la Comisión de la Verdad, en el Gobierno de la transición democrática, y sus contundentes y estremecedoras evidencias y conclusiones. En represalia a ello, no solo pretendieron enturbiar el trabajo de la comisión, sino hasta el impoluto proceder de la transición con un falso señalamiento de “liberación de terroristas”, que ofende y difama el buen nombre y memoria de mi padre.
Este sector, al que crispa hablar de memoria, verdad y justicia, es practicante asiduo de delirantes y groseros discursos de negacionismo y posverdad con los que pretenden, sin éxito, reescribir la historia que los inculpa. Es imperativo frenar su avance y su intento por robarnos la verdad del pasado y con ello la esperanza en el futuro. Su narrativa impune, cargada de mentiras, distorsiones y “terruqueo” debe ser desmantelada con determinación y el aval de los hechos.
En cuanto a falsa “liberación de terroristas” que arguyen, debe quedar claro que esta fue resultado del trabajo de la Comisión Ad Hoc de Indultos, nacida en 1996 durante la dictadura frente a la denuncia nacional e internacional y groseras evidencias de injustos procesos y condenas. Esta comisión evaluadora permitió 535 gracias presidenciales durante la dictadura (1996-2000), 227 en la transición y 131 en el siguiente gobierno. Su creación, y continuación de su trabajo, significó el reconocimiento de la dictadura y del Estado de una política de persecución indiscriminada. Esto debería llevarnos a reflexionar sobre similitudes actuales y los terribles riesgos que enfrentamos.
Como ciudadanía nos corresponde informarnos y rebatir falsedades que con impunidad pronuncian sobre la CVR, el LUM y enormes esfuerzos para el retorno a la democracia. A otros nos corresponde, además, no permitirles insistir en difamaciones de las que deberán hacerse cargo, con nombre y apellido, en las instancias correspondientes.
La memoria, verdad y justicia no se clausuran. ¡Abran el LUM, ya!