Hacia una Lima inclusiva, por Mariela Noles Cotito
“Una ciudad como Lima necesita pulmones de esparcimiento donde los niños, adultos y adultos mayores...”.

Por: Mariela Noles Cotito, Profesora de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico.
Como sucede al inicio de toda nueva gestión edil, la que corresponde a Lima metropolitana enfrenta viejos retos, además de aquellos que se han ido acrecentando dado lo cambiante de nuestras dinámicas sociales. En este sentido, una gestión que busque hacer de la ciudad de Lima una ciudad inclusiva, que dé la bienvenida a todos sus habitantes y donde sea un placer vivir, debería priorizar los siguientes cuatro puntos.
1. Adecuada infraestructura de transporte/ 2. Infraestructura para el uso público y la promoción de actividades vecinales/ 3. Seguridad ciudadana/ 4. Colaboración e interacción interdistrital.
Así leídos, este breve listado no difiere de las promesas regulares de los candidatos al sillón municipal, o al listado de tareas por hacer de las personas que llegan al mismo. No obstante, es importante comprender qué significa realizar cada uno de ellos. Esto es, cuando se piensa en la adecuada infraestructura para el transporte, no nos referimos únicamente a la construcción de accesos viales que hagan más eficiente el tránsito de autos. Este punto implica pensar también en el peatón y cuáles son las necesidades del mismo en su tránsito por la ciudad.
Incluyendo por ejemplo la implementación de más paseos podo-táctiles y semáforos inteligentes para las personas con discapacidad visual. O rampas de acceso adecuadas para personas con movilidad reducida. De la misma manera, implica pensar en los ciclistas y los corredores que les corresponden en cada distrito.
La infraestructura para el uso público, hemos visto recientemente, también es un tema que debería ser prioritario para toda gestión municipal. Una ciudad como Lima necesita pulmones de esparcimiento donde los niños, adultos y adultos mayores, en invierno y verano, puedan realizar actividades cotidianas. Desde caminar, hacer ejercicio, pasear a los perros, hacer algún picnic. Estos son espacios de esparcimiento que la municipalidad puede fomentar y así hacer parte del desarrollo pleno de su comuna. La seguridad ciudadana es otro tema que parece intuitivamente entendible, pero requiere mirar un poco más allá.
No se refiere únicamente a dotar a la policía municipal de equipos y herramientas, sino que estén efectivamente a disposición de los vecinos, que haya suficiente personal y recursos en estas oficinas. Requiere, además, que el distrito cuente con rutas de evacuación segura en caso de sismo, que el sistema de alumbrado público esté operativo, que las normas de venta —y restricción de venta— de licor efectivamente se implementen, entre otros.
Finalmente, un tema que se hace parte de la agenda pública de manera aleatoria es el de la transversalización de las normas municipales. La Municipalidad Metropolitana de Lima es efectivamente el municipio del Cercado y funciona en coordinación con los demás 42 distritos, que mantienen un grado de independencia bastante alto. Este es uno de los retos principales.
Mantener un nivel de coordinación activo y regular con todos los distritos, respetando las autonomías funcionales de cada uno, de manera que la ciudad muestre un avance progresivo menos desigual. Donde todos los municipios colaboren un poco más entre ellos por el bien de los vecinos.