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Opinión

Fertilizantes sin respuestas, por Angie Higuchi

“Es más que necesario que el Gobierno sea analítico, eficaz y efectivo en sus decisiones. Seguir por este camino solo atentará más contra la seguridad alimentaria de todos los peruanos”.

Midagri volvió a lanzar otra convocatoria para hallar un proveedor que suministre urea al Perú. Foto: Marco Cotrina/ La República
Midagri volvió a lanzar otra convocatoria para hallar un proveedor que suministre urea al Perú. Foto: Marco Cotrina/ La República

Por Angie Higuchi. Profesora e Investigadora de la carrera de Administración de la Universidad del Pacífico.

Los precios de los alimentos a nivel mundial se han incrementado fuertemente desde el año pasado. Hay factores internacionales que son imposibles de controlar. El cambio climático, los efectos de la pandemia, la guerra en Ucrania, los altos costos de fletes, el precio del petróleo y energía, la crisis de los fertilizantes, y un largo etcétera, tienen un impacto en los costos de los productores y esto es trasladado al cliente final.

Justamente, respecto al tema de los fertilizantes en nuestro país, desde fines del año pasado hubo un incremento del precio en fertilizantes y luego, a partir de la guerra de Rusia y Ucrania, el saco de urea pasó de costar 95 a 230 soles. En medio de serios cuestionamientos al gobierno, el Ministerio de Desarrollo Agrario tenía a su cargo negociar los fertilizantes para la campaña agrícola 2023.

Pese a la urgencia de compra para que en julio esté puesto en chacra para el inicio de campaña 2022-2023, con cinco diferentes ministros en esta cartera y cambios de funcionarios especializados y un proceso de interpelación al actual ministro de Agricultura, se dice que el fertilizante estaría en Perú a fines de octubre.

Hasta el momento se han dado tres procesos de adjudicación. Las dos primeras han sido fallidos. El tercero al parecer va por el mismo camino. La empresa ganadora de la buena pro ha sido hace poco descartada. Esto tras ser observada por la Contraloría por no tener el tiempo de experiencia requerido y tampoco presentar una declaración correcta de sus ingresos. La compra de 65,000 toneladas para 48,000 agricultores no se concreta aún.

A decir verdad, cada vez se ve más lejana la entrega de este producto. Esta cantidad, además, sería insuficiente, pues no representa ni el 10% de lo que se requeriría para una campaña 2022-2023, donde en condiciones normales se importaba hasta 1.2 millones de toneladas de urea.

Adicionalmente, resulta alarmante el no tener un plan de distribución a agricultores. Se sabe que la elección de estos receptores será en base a un padrón que maneja el Midagri de quienes tengan menos de cinco hectáreas. Sin embargo, se desconoce quiénes tendrán la preferencia de entrega.

Asimismo, recordemos que no todos los productos y zonas necesitan fertilización (se debería de dar prioridad a aquellos que tengan productos prioritarios como el arroz, maíz amarillo duro y/o papa).

Por otra parte, preocupa que no se tenga claro cómo será la logística de entrega de fertilizantes al agricultor (control de almacenes, camiones, puntos de venta, puntos de entrega, etc.), cómo será la venta de urea a los agricultores (quién vende, quién cobra, cómo se distribuirá, etc.), y finalmente, cuál será el control de entrega y resultados que se va a tener para que exista transparencia (quién va a supervisar la compra y venta de este fertilizante, que llegue a los agricultores que realmente lo necesiten, así como el debido uso que se debe dar en el campo).

Finalmente, se anunció la entrega de un “FertiBono” de 138 soles a pequeños agricultores el día 22 de agosto, para palear el retraso en la adquisición de la urea. No obstante, todas estas interrogantes quedan sin respuesta.

Se avizoran tiempos difíciles para el 2023. El Perú no solo enfrentará precios caros de productos importados como el trigo, las oleaginosas y maíz amarillo.

Sin medidas claras y tangibles, los precios de los alimentos provenientes de la agricultura familiar como el arroz y la papa, además de leguminosas, frutas y verduras irían aún más al alza gracias a la reducción del rendimiento de los cultivos por falta de fertilizantes. Es más que necesario que el Gobierno sea analítico, eficaz y efectivo en sus decisiones. Seguir por este camino solo atentará más contra la seguridad alimentaria de todos los peruanos. Sobre todo, de los más vulnerables.