Presidente de Panamá exige suspender visitas turísticas a mina canadiense

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, exigió este jueves a la compañía canadiense First Quamtum Minerals que suspenda su programa de visitas turísticas a la mina Cobre Panamá, en momentos en que ambas partes planean negociar una eventual reanudación de operaciones.
En noviembre de 2023, la mayor mina a cielo abierto de Centroamérica dejó de operar por un fallo judicial tras semanas de protestas convocadas por ambientalistas que la acusaban de dañar el medioambiente.
Pero hace dos semanas Mulino la autorizó a exportar el concentrado de cobre que ya había extraído y se declaró dispuesto a conversar con la empresa canadiense sobre su eventual reapertura.
Por su parte, la minera anunció que suspendería los arbitrajes en que buscaba 20.000 millones de dólares compensación y puso en marcha un programa de visitas de cualquier interesado a la mina, situada en la costa del Caribe.
"Esas visitas mejor que las dejen cancelando, porque no son un lugar turístico. Y no quiero que den la impresión de que se abre para generar presión a favor" de la reapertura de la mina, dijo Mulino en conferencia de prensa.
Los directivos de la compañía "tienen que suspender los arbitrajes", notificar al gobierno "y después sentarnos a hablar", agregó.
Por ahora, "aquí no hay ningún avance, ni ha habido ningún tipo de reunión con nadie de la mina", dijo el mandatario derechista.
Hace una semana Mulino se mostró proclive a la posible reapertura, pues beneficiaría el empleo y la economía. Además, fustigó a los ambientalistas que rechazan de plano esta posibilidad.
"¿Adiós a la mina [...] porque cinco gatos que no pagan una planilla [de trabajadores] no quieren mina?, dijo entonces Mulino, lo que desató la ira de los ambientalistas que convocaron a las protestas de 2023.
Este domingo unos 200 activistas se manifestaron en la capital contra la posible reapertura de la mina, cifra que contrastó con las masivas protestas que casi paralizaron al país en 2023 y condujeron a su cierre.
La mina producía unas 300.000 toneladas de concentrado de cobre anuales, que representaban el 75% de las exportaciones y el 5% del PIB de Panamá. Además, empleaba a unos 37.000 trabajadores de manera directa e indirecta, de los cuales solo 1.300 siguen en labores de mantenimiento.
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